Ruta en coche por el sur de Portugal: dónde parar y qué ver entre Tavira y Costa Vicentina

16, 09, 2017

Cuando decimos sur de Portugal decimos sobre todo Algarve, aunque no todo es el Algarve. Son nuestros vecinos, y gracias a su cercanía con España (y aún más concretamente con Huelva) te puedes organizar una ruta de 3 o 4 días muy potente. Una idea magnífica es coger directamente un coche o el vuelo hasta Faro, alquilar un coche y reservar en un par de hoteles.  Para conocer bien la zona, proponemos el siguiente itinerario:


Llegada a Faro y alquiler coche

Ese es el plan inicial y Faro es un buen punto de partida. Es la capital de Algarve, una ciudad de tamaño medio formada por tres núcleos: Vila Adentro, Mouraria y Bairro Ribeirinho. Su aeropuerto internacional recibe mucho tránsito y, aunque los vuelos desde España suelen incluir escala, no es difícil encontrar buenos precios.

Vale la pena darse un paseíto por la Cidade Velha (el centro histórico), que vivió su época de esplendor el siglo XV. Es interesante, con sus estrechas callejuelas adoquinadas, edificios con siglos de historia ocultos en cada rincón y cafés con un encanto especial. Destacan la Catedral con su campanario (al que se puede subir para contemplar las vistas de Faro), el Arco do Repouso y el impresionante Arco da Vila, y la inquitenta Capilla de los Huesos en la Iglesia Nossa Senhora do Carmo.

Sugerencia en Faro: tomarse una copa o un helado en uno de los locales entre las murallas de Cidade Velha.

Por las calles de Faro, Portugal (foto de Kobu Agency en Unsplash


Tavira, la puerta de entrada al Algarve

Si hemos llegado hasta Faro, hay que retroceder en dirección a España hasta la población de Tavira. Es una ciudad imprescindible, entrañable. Se encuentra a un paso de la frontera con Huelva (a 85 kilómetros), a orillas del río Gilão, y además posee una gran historia: por allí pasaron los romanos, que dejaron tras de sí el famoso puente  que une las dos partes de la ciudad; los fenicios, que establecieron una de sus colonias; y los árabes, sobre cuya mezquita se construyó en el siglo XIII la iglesia gótica de Santa Maria do Castelo, el monumento más célebre de Tavira.

Sugerencia en Tavira: pasear por la parte alta de la ciudad y junto al río Gilão; luego, comer un buen bacalao en una terraza. Respecto al alojamiento, te proponemos Vila Gale Tavira, un hotel de estilo mediterráneo ideal para viajes en familia.

Tavira, Portugal (foto de Carmen VG en Flickr)


Reserva Natural de la Ría Formosa

Más adelante llegamos a Olhão. Es interesante visitarla porque allí no encontrarás tanta masificación de turistas como en Tavira o Faro. Y ten en cuenta que todavía conserva su barrio de pescadores, donde evidentemente se come de lujo. Ojo, hay que visitar sí o sí sus mercados, sobre todo el de pescado.

Cabe señalar que Olhão no se sitúa exactamente en la orilla del Atlántico, sino que le separa de él el Parque Natural de la Ría Formosa, una serie de rías, lagunas e islas que hay que atravesar por agua para llegar a las islas que ya limitan con el mar y que disponen de fantásticas playas. El mejor ejemplo es la playa de la Isla de Armona.

Sugerencia en Olhão: una de las mejores opciones es dar un paseo en catamarán por la Ría Formosa y admirar este paraje natural. Sin duda una base ideal para desplazarse tanto al centro a pie como a la marisma en coche es el Hotel Cidade de Olhão

Retrato de Olhão, Portugal (foto de Telmo Alexandre Felgueira en Flickr)


Ilha Deserta y 10 kilómetros de calma

Ilha Deserta es una de las playas mejor conservadas del Algarve. Un área completamente deshabitada de la ría Formosa a la que se accede por mar. Es inmensa, con 10 kilómetros de silencio y tranquilidad. El acceso por mar se realiza a partir del puerto Porta do Sol, en Faro, y por el camino puedes aprovechar para observar grupos de flamencos.

Sugerencia en Ilha Deserta: puedes comer en "Estaminé", el único restaurante que se encuentra en la isla donde puedes disfrutar de diversos manjares recién pescados.

Ilha Deserta, Portugal (foto de Ingrid Rodríguez en Flickr)


Glamour en Vilamoura

Un poco más allá, pasada de nuevo la ciudad de Faro, encontramos una población de estilo cosmopolita y algo lujoso. Detenerse es interesante si buscas tiendas, restaurantes, vida nocturna. Tienes por una parte la Marina, un puerto con veleros y lounges frente al mar; y, por otra el Casino, que podríamos considerar el centro de la vida nocturna de la zona.

A escasa distancia de Vilamoura está Loulé, una población interior estratégicamente situada entre las montañas del interior de la costa. Es un lugar agradable, con un casco antiguo compacto y atractivo con diversos puntos de interés. Muy cerca también están Albufeira, localidad turística y animada, y algunas playas a tener en cuenta.

Sugerencia en Vilamoura: si te gusta jugar al golf, muy cerca de Vilamoura encontramos uno de los mejores campos de Algarve, Dom Pedro Golf. El fabuloso Hotel Dom Pedro Vilamoura se encuentra a un par de kilómetros de los campos, y a 2 minutos del Casino.

Vista nocturna de Vilamoura, Portugal (foto de Rafael Wagner en Flickr)

Praia da Marinha, una playa de película

Consideramos que esta es una playa digna de ver. Ha sido escenario de multitud de anuncios y películas, de hecho en el 2007 apareció en la guía Michelín como una de las mejores playas del mundo. Es cierto que es una de las más frecuentadas, pero sabe mantener su encanto.

Es aconsejable para aquellas personas que les fascine el fondo marino, pues resulta perfecta para el buceo. Te pones unas gafas, un tubo y unas aletas y a disfrutar. La transparencia de sus aguas es famosa ya que permite observar con gran visibilidad erizos, estrellas y caballitos de mar, pulpos y calamares, entre otros. Se accede por unas escaleras en medio de la vegetación.

Sugerencia en Praia da Marinha: puedes dar un paseo en barca por la zona de acantilados, cuevas, calas pequeñas y grutas y evitar así las playas más saturadas (vale la pena alquilar barcos pequeños, ya que tienen mejor acceso a las grutas). Eso sí, cuidado con las mareas.

Praia da Marinha, Portugal (foto de Mielczarek en Flickr)


Portimão y la Praia da Rocha

Si seguimos la carretera hacia el oeste, llegaremos a Portimão. Es la segunda ciudad más importante de Algarve. Hay que prestar especial atención a su barrio de pescadores, donde sirven un pescado a la brasa para chuparse los dedos. En su extremo sur se extiende la impresionante Praia da Rocha, una hermosa bahía con sus acantilados rojizos y la pequeña Fortaleza de Santa Catarina. El arrecife de Portimão es ideal para inmersiones, con aguas tranquilas y seguras, así como buen clima casi todo el año.

Sugerencia en Portimão:
sus playas ofrecen el enclave perfecto para practicar todo tipo de actividades acuáticas, y los amantes del surf o del kitesurf encontrarán aquí un paraíso. En este caso te sugerimos alojarte fuera del núcleo urbano,  por ejemplo en Vitor's Plaza, desde donde podrás visitar en unos minutos la Praia da Rocha pero también la cercana Praia dos Três Irmãos o incluso, si no te importa conducir un poquito, la ya mencionada Praia da Marinha.

Praia da Rocha en Portimão, Portugal (foto de Janneja en Flickr)

Un poco hacia el interior: relax en Monchique

Es interesante desviarse un poco hacia el interior y pasar por Monchique. Cambiar el mar por la montaña. La caza por la pesca. Entre bosques de alcornoques, se trata de un lugar precioso desde donde explorar los alrededores y hacer excursiones a pie, en bicicleta o en canoa. Ideal si viajas en familia. Muy cerca está las Caldas de Monchique, un coqueto centro termal con tratamientos de bienestar desestresantes muy aconsejables (desde la época romana las aguas de Monchique son conocidas como un agua con propiedades curativas), y hay que mencionar también las cumbres del Fóia y el Picota, las cimas más altas de Algarve. De hecho, Monchique es el pueblo más alto del Algarve, a 485 metros.

Sugerencia en Monchique: La Fóia, como mencionamos anteriormente, es el punto más alto de la región con 902 metros sobre el nivel del mar. Recomendamos ascender y contemplar el mar y gran parte de la costa. Después puedes retirarte a descansar en Monchique Resort, un maravilloso hotel con spa perfectamente integrado en la montaña que nos ha enamorado por completo. dedrato a la Ponta da Piedade, un conjunto de acantilados, cuevas y calas de agua cristalina: posiblemente el lugar más alucinante de todo el Algarve. Es un espectáculo natural donde sorprende cómo la fuerza de las olas puede generar tanta belleza. Los ángulos inverosímiles de los acantilados contrastan con los tonos turquesa de las aguas del Atlántico. Lo dicho: alucinante.

Sugerencia en Lagos: salen barquitos que te llevan a ver las cuevas, los arcos de piedra y las playas desde otra perspectiva. Cuestan desde unos 12€ por persona y son de lo mejor. Si de vuelta a la ciudad te apetece darte un capricho, piérdete por las exclusivas tiendas de la Marina de Lagos y su paseo marítimo. En ese sentido, el Lagos Avenida Hotel ofrece cercanía con el puerto, el coqueto centro histórico y la playa; además, la piscina de su azotea te encantará.

Vistas desde Monchique, Portugal (foto de Sean Plowman en Flickr)


Rumbo a la costa Vicentina

El Cabo de San Vicente, lo que sería “la barbilla de la península”, es el punto culminante del recorrido. Toda la zona es una auténtica joya. De ahí hasta la frontera del Alentejo se denomina costa Vicentina. Para ser exactos, se trata de la franja litoral entre Odeceixe y Burgau. Para los que les guste conducir es un verdadero gustazo la carretera que te lleva por el valle y desemboca al final de todo en la playa de Odeceixe, que en realidad son dos playas en una: una marítima y otra fluvial, puesto que allí rompe el río Ceixe.

Para el que quiera alargar su ruta, la costa Vicentina son 60 kilómetros aproximadamente (Sagres es el punto de referencia), donde se extiende el Parque Natural con casi ochenta mil hectáreas y donde cohabitan águilas, linces y nutrias. Se trata de una carretera salpicada de bellísimas playas de todo tipo; playa da Carriagem, Amoreira, Arrifana y Figueira son las más sobresalientes, o la de Amado para practicar el surf. Luego, desde allí a Sines, donde nació Vasco de Gama, se extiende otra carretera que transcurre por un paisaje donde da la impresión de que no ha pasado el tiempo. Muy aconsejable para el que tenga ganas de proseguir el viaje.

Sugerencia en Cabo San Vicente: contemplar la puesta de sol encaramado en el cabo mientras se esconde el sol y, simultáneamente, se enciende el faro. Dicen los expertos en puestas de sol que es una de las más bonitas del mundo. Muy cerca de allí encontrarás la Pousada de Sagres, un espectacular alojamiento con vistas a la fortaleza de Sagres y al cabo.

Puesta de Sol en el Cabo San Vicente, en Sagres, Portugal (foto de Piervincenzo Madeo en Unsplash)


Y ya que estás en Portugal, aquí tenemos una serie de propuestas por si decides escaparte a Oporto o Lisboa para hacer una visita exprés. 

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