Ruta en coche por el sur de Portugal: dónde parar y qué ver entre Tavira y Costa Vicentina

17, 09, 2017

Cuando decimos sur de Portugal decimos sobre todo Algarve. Pero no es solo Algarve. Son nuestros vecinos. Pared con pared. Están realmente muy cerca de España, concretamente de Huelva, y  te puedes organizar una ruta de 3 ó 4 días muy potente. O coges directamente un coche o el vuelo hasta Faro (Vueling y Tap tienen vuelos a buen precio), alquilas un coche y reservas en un par de hoteles.  Para conocer bien la zona, proponemos el siguiente itinerario.


Llegada a Faro y alquiler coche

Ese es el plan inicial y Faro es un buen punto de partida. Es la capital de Algarve y se trata de una ciudad de tamaño medio, con un aeropuerto internacional de mucho tránsito, formada por tres núcleos -Vila Adentro, Mouraria y Bairro Ribeirinho.

Vale la pena darse un paseito por la Cidade Velha (el centro histórico), que vivió su época de esplendor el siglo XV. Es interesante. Estrechas callejuelas adoquinadas, edificios con siglos de historia ocultos en cada rincón y cafés con un encanto especial. Destaca la Catedral, el campanario (al que se puede subir para contemplar las vistas de Faro) y el Arco del Reposo.

Sugerencia en Faro: tomarse una copa o un helado en uno de los locales entre las murallas de Cidade Velha.

 

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Tavira, la puerta de entrada al Algarve

Si hemos llegado hasta Faro, hay que retroceder –en dirección a España– hasta la población de Tavira. Es imprescindible. Es una ciudad muy entrañable. Está a un paso de la frontera con Huelva (a 85 kilómetros), a orillas del río Gilao, y además tiene mucha historia: por allí pasaron los romanos -que dejaron tras de sí el famoso puente de la ciudad, que une sus dos partes-, los fenicios -que establecieron aquí una de sus colonias-, y los árabes -sobre su mezquita se construyó, en el siglo XIII, la iglesia gótica de Santa María do Castelo, el monumento más célebre de Tavira.

Sugerencia en Tavira: pasear por la parte altade Tavira y junto al río Gilão; luego, comer un buen bacalao en una terraza callejera.

 

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Reserva Natural de la Ría Formosa

Más adelante, llegamos a Olhão. Es interesante visitarla porque allí no hay tanta masificación de turistas como en Tavira o Faro. Y hay que tener en cuenta que todavía conserva su barrio de pescadores, donde evidentemente se come de lujo. Ojo, hay que visitar sí o sí sus mercadillos, sobre todo el de pescado.

Hay que pensar que Olhao no está situada exactamente en la orilla del Atlántico, sino que le separa de él el Parque Natural de la Ría Formosa, una serie de rías, lagunas e islas que hay que atravesar en barco para llegar a las islas que ya limitan con el mar y que disponen de fantásticas playas - el mejor ejemplo es la playa de la Isla de Armona.

Sugerencia en Olhao: si hemos decidido viajar en agosto, enhorabuena: es exactamente cuando esta ciudad homenajea a los frutos del mar con su reconocido Festival del Marisco (10 a 15 de agosto). No puedes perdértelo.

 

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Ihla Deserta y 10 kilómetros de calma

Ihla Deserta es una de las playas mejor conservadas del Algarve. Un área completamente deshabitada de la ría Formosa a la que se accede por mar. Es inmensa. Son 10 kilómetros de silencio y tranquilidad. El acceso por mar se realiza a partir del puerto Porta do Sol, en Faro, y por el camino puedes aprovechar para observar grupos de flamencos.

Sugerencia para comer en Ihla Deserta: Estaminé es el único restaurante que se encuentra en la isla donde puedes disfrutar de diversos manjares recién pescados en ría Formosa.

 

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Glamour en Vilamoura

Un poco más allá, pasada de nuevo la ciudad de Faro, encontramos una población de esas rollo cosmopolita, de cierto lujo, un tanto elitista. Detenerse es interesante si buscas shopping, restaurantes, vida nocturna. Tienes por una parte, la Marina, un puerto con veleros y lounges frente al mar; y, por otra, el Casino, que es un poco el centro de la vida nocturna de la zona.

A escasa distancia de Vilamoura está Loulé, una población interior estratégicamente situada entre las montañas del interior de la costa. Es un lugar agradable, con un casco antiguo compacto y atractivo con diversos puntos de interés. Muy cerca también están Albufeira, localidad turística y animada, y algunas playas a tener en la lista.

Sugerencia en Vilamoura: al que le guste jugar al golf, muy cerca de Vilamoura está uno de los mejores campos de Algarve: Dom Pedro Golf.


Praia Marinha, una playa de película

Consideramos que esta es una playa que hay que ver. Ha sido escenario de multitud de anuncios y películas, de hecho en el 2007 apareció en la guía Michelín como una de las mejores playas del mundo. Es cierto que es una de las más frecuentadas, pero también es verdad que mantiene su encanto.

Es aconsejable para aquellas personas que les fascine el fondo marino. Es perfecta para el buceo. Te pones unas gafas, un tubo y unas aletas y a disfrutar. La transparencia de sus aguas es famosa puesto que permite observar con gran visibilidad erizos, estrellas de mar, caballos marinos, pulpos y calamares, entre otros. Se accede por unas escaleras en medio de la vegetación.

Sugerencia en Praia Marinha: puedes dar un paseo en barca por la zona de acantilados, cuevas, calas pequeñas y grutas y evitar así las playas más saturadas (vale la pena alquilar barcos pequeños, ya que tienen mejor acceso a las grutas). Ojo con las mareas.

 

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Portimao y la Praia da Rocha

Si seguimos carretera hacia el oeste, llegaremos a Portimao. Es la segunda ciudad más importante de Algarve. Hay que prestar especial atención a su barrio de pescadores, donde sirven pescado a la brasa para chuparse los dedos. En su extremo sur se extiende la impresionante Praia da Rocha (en la foto), una hermosa bahía con sus acantilados rojizos y la pequeña Fortaleza da Santa Catarina. Sin duda, una de las más populares de la región. Otro de los temas a tener en cuenta, es el submarinismo: el arrecife de Portimao es ideal para inmersiones, con aguas tranquilas y seguras, así como buen clima casi todo el año.

Sugerencia en Portimao: También en agosto los gourmets tienen una cita obligada con el Festival de la Sardina, uno de los grandes manjares de la cocina tradicional de la región.

 

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Un poco hacia el interior: relax en Monchique

Es interesante desviarse un poco hacia el interior y pasar por Monchique. Cambiar el mar por la montaña. La caza por la pesca. Entre los bosques de alcornoques, es un lugar precioso desde donde explorar los alrededores y hacer excursiones a pie, en bicicleta o en canoa. Ideal si viajas en familia. Muy cerca está las Caldas de Monchique, un coqueto centro termal con tratamientos de bienestar desestresantes muy aconsejables -desde la época romana las aguas de Monchique son conocidas como un agua con características curativas-, y hay que mencionar también las cumbres del Fóia y el Picota, las cimas más altas de Algarve. De hecho, Monchique es el pueblo más alto del Algarve (485 metros).

Sugerencia en Monchique: La Foia (como mencionamos anteriormente) es el punto más alto del Algarve, se encuentra a 902 metros sobre el nivel del mar. Recomendamos ascender y contemplar el mar y gran parte de la costa.

 

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Los acantilados de Ponta da Piedade

Al llegar a la ciudad de Lagos, es imprescindible dedicarle un buen rato al Ponta da Piedade, un conjunto de acantilados, cuevas y calas de agua cristalina, es posiblemente el lugar más alucinante de todo el Algarve. Es un espectáculo natural donde te das cuenta cómo la fuerza de las olas puede generar tanta belleza. Los ángulos inverosímiles de los acantilados contrastan con los tonos turquesa de las aguas del Atlántico. Lo dicho: alucinante.

Sugerencia en Lagos: salen barquitos que te llevan a ver las cuevas, los arcos de piedra y las playas desde otra perspectiva. Eso sí, no son lo que se dice baratos (12-16€ por persona). Pero es de lo mejorcito.


Rumbo a la costa Vicentina

El Cabo de San Vicente, lo que sería “la barbilla de la península”, es el punto culminante del recorrido. Toda la zona es una auténtica joya. De ahí hasta la frontera del Alentejo es lo que se denomina la costa Vicentina –para ser exactos, es la franja litoral entre Odeceixe y Burgau-. A los que les guste conducir, es un verdadero gustazo la carretera que te lleva por el valle que desemboca al final de todo en la playa de Odeceixe, que en realidad son dos playas en una: una marítima y otra fluvial, puesto que allí rompe el río Ceixe.

Para el que quiera alargar su ruta, la costa Vicentina son 60 kilómetros aproximadamente (Sagrés es el punto de referencia), donde se extiende el Parque Natural con casi ochenta mil hectáreas (cohabitan águilas, linces y nutrias). Se trata de una carretera salpicada de bellísimas playas de todo tipo: playa de Carriagem, Amoreira, Arrifana, Figueira son las más sobresalientes, o la de Amado para practicar el surf. Luego, desde allí a Sines (donde nació Vasco de Gama), se alarga otra carretera que transcurre por un paisaje donde da la impresión de que no ha pasado el tiempo. Muy aconsejable para el que tenga ganas de proseguir el viaje.

Sugerencia en Cabo San Vicente: contemplar la puesta de sol encaramado en el cabo de San Vicente mientras se esconde el sol y, simultáneamente, se enciende el faro. Dicen los expertos en puestas de sol que es una de las más bonitas del mundo.

 

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