Vacaciones de sol y playa en Japón

12, 11, 2018

A 25 horas y media en ferry desde Tokio, en medio del Pacífico, se oculta uno de los tesoros naturales más apreciados de Japón: el archipiélago de Ogasawara.

Cada vez hay más turistas que viajan a Japón. Es un país distinto. Tiene algo que lo hace muy especial. Su cultura es fascinante. En 60 años ha pasado de ser un lugar desconocido a uno de los destinos más interesantes del planeta. Pese a su tamaño relativamente pequeño, es una de las principales economías mundiales.

Su capital, Tokio, es el corazón de todo ese intenso poder. Estamos hablando de una auténtica megalópolis, la ciudad más grande del mundo (15.000 personas por kilómetro cuadrado). La mayoría de todos esos turistas que llegan a Japón anualmente (asiáticos en un porcentaje muy alto), suelen visitar básicamente Tokio y Kioto, sede del Imperio nipón del siglo VIII al XIX. Es el paquete que domina en las agencias de viajes. La modernidad frente a la tradición. Sin embargo, Japón es mucho más que eso.

Cuando alguien piensa en playas paradisíacas, la imaginación suele viajar a Tailandia o Bali, incluso Filipinas en los últimos tiempos, pero jamás al país nipón. Y así, cualquiera diría que en Japón no hay playas. Pues sí, las hay. Hay que tener en cuenta que son más de 30.000 kilómetros de costa, con sus cuatro islas principales -Hokkaido, Honshu, Kyushu y Shikoku-,  y alrededor de 3.000 islas pequeñas.


Las playas japonesas

Es cierto: puede que las playas japonesas no tengan tanta fama como sus vecinas con sus climas tropicales, sus palmeras, sus resorts, y puede que se deba a su legendaria timidez. Los japoneses no son muy sensacionalistas que digamos. Son esencialmente discretos. Es una sociedad que históricamente ha estado aislada en su mundo.

Es curioso los escasos turistas japoneses que se ven en las playas españolas, pero que sí se ven en las ciudades, haciendo fotos, de compras o visitando museos. Pues lo mismo pasa en su país. La verdad es que no son muy aficionados a ir a la playa. Suelen huir del sol. Y no será porque no haga calor en “el país del sol naciente”, puesto que las temperaturas en verano son abrasadoras. Y tampoco tiene nada que ver con que no hayan playas: hay muchas más que en España. Bastantes más.

(Por cierto, según hemos podido leer hay una llamativa razón a la poca afición de los japoneses por ir a la playa: existe una tradición que afirma que si los japoneses se bañan después de una fecha determinada en la playa, sus antepasados acudirán en forma de medusas y les llevarán al otro mundo).

La verdad es que las playas japonesas son maravillosas. Es un hecho comprobado. Las más apreciadas son las de Okinawa, con 150 islas situadas al sur: de hecho la playa de Yonaha Maehama, de la isla de Miyako, cerca de Taiwán, fue la que obtuvo el mayor número de votos en una encuesta reciente en TripAdvisor y está considerada la mejor del país. Sus siete kilómetros son de una belleza descomunal con arrecifes de coral, tonos azules y aguas cristalinas.

Hay miles y miles de espléndidas playas para elegir. Desde las vistas de Amanohashidate en la provincia de Kioto, pasando por la isla de Kashiwagima y sus aguas literalmente transparentes, hasta Shimamui, al norte, en Hokkaido, donde el agua es fría pero el paisaje de la costa es espectacular. Lo dicho, playas y costa para todos los gustos y para todos los públicos en Japón.


Ogasawara, Patrimonio de la Humanidad

Sin embargo, ya puestos, me gustaría ir un poco más allá. Para ser exactos en medio del Pacífico, a 1.000 kilómetros de Tokio: al bellísimo y sorprendente archipiélago de Ogasawara, también llamadas Islas Bonin o Islas Volcánicas. Se trata de 30 islas semitropicales que fueron descubiertas en 1543 por la expedición al mando del navegante español Bernardo de la Torre.

Es como si te sumergieras en otro planeta. No en vano fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en julio de 2011, debido a que su flora y fauna han desarrollado un proceso de evolución excepcional desde que las islas se separaron del continente, por lo que son conocidas también como las Galápagos de Oriente. Pura naturaleza.


Un mundo aparte

Hay que subrayar que estas islas estuvieron inhabitadas hasta 1.830. Es decir, hace menos de 200 años no había casi nadie. Estaban intactas. Vírgenes. En realidad, en la actualidad, únicamente vive gente en la isla Chichi-jima o isla padre, y la isla Haha-jima o isla madre. Posiblemente, por ese motivo, se conservan tan espectacularmente bien.

Es un ecosistema aislado con 195 especies de aves y 400 tipos de plantas endémicas. Por otro lado se trata de un hábitat de docenas de especies raras y amenazadas, como el zorro volador de Bonin o el legendario calamar gigante Architeuthis.


Cómo llegar en barco

Justamente en la isla de Chichi-jama es donde desembarca el ferry que llega desde Tokio. No hay otra manera de llegar. Son 25 horas de navegación entre la Bahía de Tokio y Ogosowara. Sales sobre las 10:00 horas desde el muelle de Takeshiba, en el ferry de la línea Ogasawara Maru y alcanzas Chichijima a las 11:30 horas del día siguiente. Un día y una hora de trayecto –y lo mismo al regresar–, lo que significa que has de calcular dos días para este viaje.

Las salidas son cada tres días desde Tokio y un billete clase turista de ida sale por unos 250€ (estudiantes, 200€). Una vez desembarcas en las islas existe un servicio de autobús y alquiler de coche, motos (unos 25€) o bicicletas (10€) para que uno pueda moverse a su aire. Luego, para visitar la isla Haha, existe un ferry que sale cada dos días del puerto de la isla Chichi y tarda unas 2 horas.


La mejor época para viajar

Como he comentado, la época más recomendable para visitar el archipiélago es entre mayo y septiembre. Básicamente en verano. Pero si tienes flexibilidad y tienes la opción de seleccionar las fechas, el mejor momento es a finales de junio y principios de julio, dado que así evitarás la temporada turística. Si por lo que sea, solo puedes de julio a agosto, asegúrate de reservar con bastante antelación.


Playas de aguas cristalina

Pero el mar siempre es el protagonista en estas islas. El lado oeste de Chichi ofrece playas magníficas para relajarse, tomar el sol y nadar. Las calas de Copepe y Kominato-kaigan son particularmente bonitas. Desde la playa de Kominato se puede andar por un sendero sobre la colina y a lo largo de la costa hasta la deslumbrante arena blanca de John Beach. Eso sí, no es un tramo excesivamente duro, pero cuando aprieta el calor es aconsejable ir bien equipado y cargado de agua fresca (al menos dos litros).

Kominato Beach (foto de www.gotokyo.org)

Probablemente hay otras dos playas que merece la pena visitar: Kopepe Beach y Kominato Beach. Sobre todo ésta última, con muy buena reputación, es de arena fina y blanca, alargada, silenciosa y muy pintoresca.


Para los amantes del esnórquel

Si eres de los que les gusta ponerse el tubo y las gafas y explorar el mundo submarino allá dónde viajas, las Islas Ogasawara son perfectas. Están consideradas como uno de los puntos destacados entre los expertos del buceo. Se pueden observar mantarrayas, tiburones, tortugas marinas, delfines, ballenas y abundantes arrecifes de coral.

El lugar principal de buceo es Chichi-jima y las aguas alrededor de Hyotan-jima, Minami-jima y Hirashima. Las dos mejores playas para practicar el esnórquel se encuentran en el lado norte de Chichi-jima, Miyano-hama y Tsuri-hama, ambas a un corto paseo de la población principal. Miyano-hama está protegida y tiene un coral muy bonito, por lo que es adecuado para principiantes, mientras que Tsuri-hama es una playa rocosa con corales más sofisticados pero más expuesta al oleaje.


Excursiones en kayak

Estas islas son una constante aventura. Dan ganas de explorarlas sin parar. Para ello, la mejor forma es utilizando un kayak. Es muy habitual alquilar uno –cuestan unos 80€– y descubrir las cientos de playas y calas que se ocultan en su litoral y que difícilmente se pueden descubrir caminando. Además hay peces y corales preciosos en el fondo de sus mares.


Nadar con delfines o avistar ballenas

Una de las experiencias más apetecibles de Ogasawara es bañarse con delfines. Si te interesa, hay que reservar un tour, cogerse medio día y navegar media hora hasta la pequeña isla de Minamijima (hay otras islas donde también es posible). Alrededor de esta isla cubierta de árboles y rodeada de aguas color turquesa, habitan delfines salvajes indo-pacíficos durante todo el año, que saltan amigablemente alrededor del barco mientras tu buceas.

fo.ol - FlickrP7070151

Si lo que deseas ver son ballenas, lo primero es recordar que el periodo ideal se sitúa entre enero y abril, aunque claro, al mismo tiempo no es el momento más adecuado para disfrutar de la isla. Aunque de mayo a noviembre también está la oportunidad de ver cachalotes, que se acercan a 500 metros de la playa. Muchos operadores organizan tours de ballenas en las islas; consulta con las oficinas de información turística en Chichi-jima y Haha-jima.


Mother, ron madurado en el fondo del mar

Y no solo hay fauna bajo la superficie marina en las islas Ogasowara. Desde hace muchísimos años se fabrica un ron tradicional en la isla de Haha-jima, pero desde el 2017 una nueva marca de ron, Mother, se dedica a madurar el ron en el fondo del mar. Por lo visto es un producto muy popular, que se agota fácilmente, de sabor fino y delicado. Vale la pena catarlo.


Dónde dormir

Hay aproximadamente 60 alojamientos donde alojarte en la isla de Chichi. Hay un poco de todo. Desde hoteles típicos para turistas a alojamientos de estilo tradicional japonés. Baratos, medios y caros. Lo precios rondan entre los 50€ y los 100€ por noche. En Haha-jima no hay tantas opciones, pero también hay algún albergue interesante.

Una buena sugerencia en Chichi para sacarle el máximo rendimiento a la experiencia en Ogasawara sería pasar la noche en el refugio eco-sostenible de Pelan Village. El entorno merece mucho la pena. Son cabañas de madera con duchas solares y donde se sirve comida cultivada y cocinada en los huertos propios del alojamiento.

**Este artículo es fruto de la colaboración entre Travelzoo y La Vanguardia.com**

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