7 ideas para tu próxima escapada de fin de semana por España

17, 11, 2019

Cuando llega el viernes, mucha gente está exhausta. Toda la semana trabajando y solo te quedan energías para pensar en estirarte en el sofá todo el fin de semana a ver series de Netflix sin parar. Y es verdad, es una opción.

No obstante, existen otras opciones mucho mejores, y viajar es una de ellas. El mundo es enorme, diferente, sorprendente. Lo mejor es que no hace falta irse a dar la vuelta al mundo en un año y gastarse miles de euros; basta con coger el coche e ir a unos 20 kilómetros de dónde vives a conocer un pueblecito medieval, una cascada, o a esquiar con la familia. Es lo que llamaríamos una escapada.

Así que, si te preguntas dónde puedes escaparte el próximo fin de semana, aquí tienes 7 ideas.


El Ampurdán medieval en coche (o en moto)

Esta zona de la provincia de Girona, a menos de dos horas de la ciudad de Barcelona, se transforma en un lugar de lo más bonito en otoño e invierno. El Ampurdán​ (en catalán l'Empordà) guarda muchos secretos y rincones en su interior que merece la pena descubrir explorándolo en coche durante un fin de semana. Sus paisajes rurales repletos de contrastes, tupidos bosques, pueblecitos medievales con mucho encanto y una gastronomía exquisita son sus principales reclamos. Muchos viajeros van directos hacia el mar, rumbo a la Costa Brava, pero antes de llegar, en el interior, hay mucho que ver.

Lo ideal es diseñar una ruta circular por la parte baja del Ampurdán (Baix Emporda) y visitar sus pueblos medievales. No se trata de una gran distancia —menos de 70 kilómetros—, lo que permite hacerlo tranquilamente en dos días. La finalidad es detenerse en los pueblos, caminar por sus calles, admirar el entorno y comer en sus restaurantes. Sin prisas. Los pueblos medievales más aconsejables son, por orden, los siguientes: Madremanya, Monells, Peratallada, Pals, Palau Sator, Ullastret, Rupià, La Pera y Púbol.

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La personalidad de Hondarribia

Una de las escapadas más interesantes si estás en el País Vasco es Hondarribia (Fuenterrabía en español). Lindando con la frontera francesa y a menos de 100 kilómetros de Bilbao y 25 de San Sebastián nos topamos con uno de los pueblos con más personalidad de Euskadi —que ya es decir—. Sorprende cuando lo ves por primera vez. Son muchos quienes lo recomiendan, pero no te haces a la idea hasta que no lo ves en vivo y en directo. Por ejemplo, su casco antiguo tiene muchísimo encanto, su barrio marinero está lleno de color, sus iglesias góticas son preciosas, y es inevitable darse un paso por su Calle Mayor, la Plaza Gipuzkoa o la de Armas, donde, por cierto, se encuentra el antiguo Castillo de Carlos V (siglos XII y XIII) ahora convertido en Parador de Turismo.

Si tienes tiempo, puedes destinar uno de los días a coger tu vehículo y ascender hasta el mirador de la Ermita de Guadalupe en el Monte Jaizkibel. Las vistas son extraordinarias. Puedes contemplar la desembocadura del río Bidasoa, el casco medieval de Hondarribia, la bahía de Txingudi y la pequeña población francesa de Hendaya (hasta donde también se puede llegar en barco).

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La ruta de los Puentes Colgantes

En la provincia de Valencia, a 60 kilómetros de la ciudad, se encuentra una de las escapadas más recomendables del Levante español: la ruta de los puentes colgantes, al lado del entrañable pueblo de Chulilla y en el Parque Natural de Chera-Sot de Chera. Es perfecta si te gustan la naturaleza y la aventura. Está formada por dos puentes antiguos sostenidos por cables de acero; el más alto a 15 metros sobre el río, mide 21 metros de largo, y el segundo cuenta con una altura de 6 metros y 28 metros de largo.

En ese entorno de paisaje rocoso y repleto de vegetación se ha diseñado un sendero que recorre la parte derecha del río, los dos puentes mencionados y y desde donde se pueden avistar los impresionantes rincones que se ocultan en el cañón del río Turia. Lo mejor es aparcar el coche en el pueblo y iniciar el camino en Chulilla.

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Un paseo por la historia de Toledo

Existen muchas posibilidades si quieres irte de fin de semana a menos de una hora en coche de Madrid, pero Toledo cuenta con todos los alicientes necesarios para dar un agradable paseo por esta maravillosa ciudad histórica. Por algo la llaman “la ciudad de las tres culturas”. Envuelta por sus murallas, cuenta con una privilegiada ubicación a orillas del río Tajo. Sus viejas y estrechas calles han visto pasar a la comunidad cristiana y musulmana, y con la presencia de la judía en ambas épocas.

Dedicarle un día (o, si es posible, más) es casi obligatorio. Es de esos lugares en los que te sumerges casi sin querer. Impresiona su majestuosidad, el protagonismo que ejerció en la historia de la España Imperial y cómo conserva el mismo trazado desde la Edad Media. No en vano, su casco antiguo fue nombrado Patrimonio de la Humanidad. La Catedral Primada, la Mezquita del Cristo de la Luz y las Sinagogas del Tránsito y Santa María la Blanca son varias de las visitas que forman parte de un agradable paseo. Además, por supuesto, del Alcázar, en la colina más alta de la ciudad.

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La Gruta de las Maravillas

Si te encuentras en la parte oeste de Andalucía y estás pensando dónde ir el próximo fin de semana, apunta: Aracena, en Huelva. Desde Sevilla no hay más de hora y media en coche y podrás descubrir una de las cuevas más impactantes y bellas de España. La vio por primera vez un pastor en pleno centro del pueblo a principios del siglo XX. Cuenta con tres niveles superpuestos, que llegan a formar hasta 2.230 metros de galerías, aunque la mayoría de los visitantes suelen adentrarse solo a 1.200 metros, en dos de los niveles.

Es una excursión ideal para un fin de semana. Te sentirás como si te sumergieras en un mundo subterráneo repleto de paisajes fantásticos e inverosímiles. Especialmente llamativa es la "sala de los Mantones de Manila”, en la que pueden apreciarse distintos colores. Esta es la antesala del “Gran Salón”, el espacio donde se aprecian las rocas más grandes. Además, cabe destacar “la sala de los Desnudos” y sus estalactitas con forma de falos y la “Cristalería de Dios”, cuyo colorido es espectacular. Y ya que estamos, te avisamos de que Aracena se considera un paraíso del jamón.


El pueblo de Goya

Al sur de Zaragoza, conduciendo unos 45 kilómetros, alcanzamos el pueblecito de Fuendetodos: allí nació en 1746 Francisco de Goya, uno de los pintores más reconocidos de España y del mundo. Los aficionados al arte se podrán acercar al pueblecito aragonés a profundizar más en la figura de este irrepetible genio. Su casa natal sigue en pie y se ha transformado en una especie de museo, donde todavía se mantienen los objetos de la época y varios utensilios personales. Un poco más allá, a escasos metros, también es posible visitar el Museo del Grabado, en el que se exponen diferentes colecciones de los grabados del maestro como los Desastres de la guerraLos caprichos, Los disparates y Tauromaquia.

Lo interesante de esta escapada, además, reside en conocer los paisajes que acompañaron la infancia de este artista, que él los consideraba su principal inspiración. De hecho existe una ruta muy recomendable que se llama “Hoces de Fuendetodos” y que puede durar unas tres horas a pie aproximadamente. Entre otros parajes, el viajero podrá deleitarse con las formidables vistas desde la cornisa de los Monegros.

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La Ribeira Sacra gallega

Si todavía no has estado en esta parte de Galicia, ya estás tardando. Seguramente cuenta con uno de los paisajes más bonitos y salvajes del interior gallego. Ubicada entre las provincias de Lugo y Ourense hallamos la Ribeira Sacra. Bañada por los ríos Miño, Sil y Cabe, se trata de una de las excursiones más aconsejables que se pueden hacer durante un par de días.

En estas tierras conviven dos grandes protagonistas: el agua y la uva. O dicho de otra manera, los impresionantes cañones del Sil (cuya forma recuerda a los fiordos noruegos) y el exquisito vino con denominación de origen propio. Ten en cuenta que, pese a sus extraordinarios desniveles, se trata una región plagada de viñedos que se agarran a la ladera de los montes. No es de extrañar, pues, que a este procedimiento también se le conozca como "viticultura heroica", un calificativo que en toda Europa solo se puede aplicar al 5% de los viñedos. Además este territorio puede presumir de contar con un amplio y rico patrimonio, donde abundan los castillos, restos arqueológicos, pazos, puentes, monasterios e iglesias, de los que la mayor parte son auténticas joyas del románico. Por cierto, la región es una seria candidata a ser Patrimonio de la Humanidad.

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