Viajar en solitario: ¿sí o no?

01, 10, 2018

La soledad no suele ser bien vista. Incomoda. Pesa. En realidad, si no eres muy fuerte mentalmente, a veces puede paralizarte. Y eso hace que mucha gente no salga de casa ni haga nada de nada si no es con alguien. Y en materia de viajes pasa lo mismo. O incluso más. No hay mucha gente que se atreva a hacerlo en solitario. Aunque, lo cierto es que cada vez hay más personas que se lanzan a la aventura.

Según los usuarios de la red social Pinterest, viajar solo es una tendencia en crecimiento. Los pines relacionados con estas búsquedas han aumentado hasta un 593%. De hecho, buscar no significa hacer. Es decir, hay mucha gente que quiere (sueña) con hacer un viaje en solitario, pero hay algo que les frena. En muchas ocasiones es el miedo al aburrimiento o a enfrentarse a uno mismo o a salir de la zona de confort. Sin embargo, hay que ser valiente. Si lo pensamos bien, tiene muchas ventajas


Una lección de vida para conocerse mejor

Tal y como vivimos hoy en día, no nos concedemos tiempo. Siempre estamos con los amigos, la familia, o los compañeros de trabajo... Siempre hay algo que interrumpe el diálogo interior. Por eso, montarse un viaje en solitario no es únicamente recomendable, sino que también es una necesidad vital. Si no te soportas a ti mismo, ¿quién lo va a hacer?

Muchos viajeros lo aseguran: “ese viaje me cambió”. Y es cierto. Sobre todo cuando es la primera vez. Porque hay que buscarse la vida, ocurren imprevistos, hay que analizar situaciones, tomar decisiones, actuar sin ayuda de nadie. Vamos, que te espabilas. Hay un poco de supervivencia en los viajes. Aprendes a valerte por ti mismo, algo que posteriormente te servirá en la vida que te toque vivir. Sí, exactamente, es una lección de vida.

Photo by Lonely Planet on Unsplash

Le irás cogiendo el gustillo

No nos vamos a engañar, no será fácil la aventura. Siempre hay baches. Cuesta adaptarse a nuevas situaciones. Pero todo lo que duele, cura. Te sorprenderá la inmensa cantidad de cosas que puedes hacer sin pareja, familia o quién sea que te acompañe en tus viajes. Derrumbarás tus límites. Las barreras mentales. Si te gusta, si te sientes fuerte, te acabará enganchando esa forma de viajar, y querrás repetir, el cuerpo te pedirá más.

Disfrutarás porque podrás ir a tu ritmo, sin prisas o sin parar cuando no quieras. Te despertarás a la hora que te dé la gana. Si hay una actividad friki que te interesa, sin problema, nadie te lo impedirá. Con los restaurantes, te pasará lo mismo: japonés, chino, comida rápida, gourmet, en la calle, da igual, tú mandas.


Equipaje ligero sí o sí

Una de las mejores decisiones que se pueden tomar al viajar (y sobre todo cuando vas solo) es no llevarte excesivo equipaje. Hay que ir con lo justo. Incluso menos, con lo estrictamente necesario. Menos cosas, menos peso, menos preocupaciones. De hecho, debería ser suficiente con una maleta de mano o una modesta mochila

Optimizar el espacio es importante; hay trucos para eso. Por ejemplo, colocar los zapatos en el fondo de la maleta y aprovechar su interior para guardar calcetines u otros objetos pequeños, doblar las camisetas como si fueran pergaminos o colocar el cargador del móvil dentro de la funda de las gafas. Haz una lista de lo que te llevas y haz fotos, te servirá para no dejarte nada por ahí.

Photo by rawpixel on Unsplash

La seguridad ante todo

Es fundamental que haya siempre alguien informado sobre tu viaje. Una buena idea es dejar una copia del itinerario que vas a seguir a algún amigo o familiar. Cuantos más detalles y más actualizados, mejor. El WhatsApp y las redes sociales son buenas herramientas para eso.

Hay un lema que funciona muy bien: no correr riesgos innecesarios. Es decir, evitar los problemas, prever lo que pueda pasar y tener soluciones preparadas por si acaso. Para eso hay que tenerlo todo muy bien planificado. Por ejemplo, cuando tengas previsto llegar a algún lugar, intenta que sea temprano, antes de que anochezca, y así te evitaras sustos de última hora. O escanea tu pasaporte y demás documentos del viaje y envíatelos a tu propio correo. Si los pierdes, podrás sacar copias fácilmente.

Photo by Chelsea London Phillips on Unsplash

¿Y el destino?

Como todo en la vida, siempre hay muchas opciones y se debe escoger una. Con los viajes, hay que decidirse por un destino. El mundo es muy grande y las posibilidades son infinitas. No obstante, si viajas solo y es tu primera vez, hay destinos que son más aconsejables que otros. Sin embargo, si tuviéramos que escoger tres lugares a los que poner rumbo en un primer viaje en solitarios en el 2018 serían: Tailandia, Japón y Noruega.

  • En Tailandia, no te aburrirás: por lo que hemos leído en diferentes blogs, nacionales e internacionales, Tailandia es uno de los destinos preferidos cuando se viaja solo. Las razones son varias, pero la fundamental es que hay muchas cosas que hacer y no tendrás ni un segundo para aburrirte. Tiene rutas de senderismo, playas excepcionales, se come de lujo, la gente es muy abierta y simpática, se puede practicar el buceo, es un destino barato y, algo fundamental, en todos lados se habla el inglés, lo que facilita el viaje.

  • Japón, un destino muy seguro: para empezar, Japón es un destino que hay que conocer se viaje como se viaje. Su cultura es muy interesante. Y precisamente gracias a esa cultura, ofrece algo a destacar: la seguridad. Pese a que Tokio es una de las ciudades del planeta con más habitantes (12,7 millones), apenas registra robos, delincuencia o violencia. Respetan al turista por encima de todo. 

  • Noruega, un país feliz: aparte de sus fiordos y sus espectaculares paisajes naturales -como el famoso Púlpito, el glaciar Jostedal o la cascada Latefossen-, Noruega es uno de los países más felices del mundo. Y no lo digo yo, lo asegura el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, que mide el índice de calidad de vida de los distintos países de Europa. Por esa razón, este país escandinavo es un candidato a considerar cuando uno se decide a viajar sin más compañía que la propia. De entrada, sabemos que no nos encontraremos demasiados problemas.
Photo by Manuel Meurisse on Unsplash

Una gran oportunidad para conocer  a la gente local o a otros viajeros, si te apetece

Vayas donde vayas, no lo dudes, la mayor parte de la gente es buena. En algunos lugares más que en otros, pero siempre encontrarás personas que te ayudarán en lo que puedan. RelaciónateHablaPregunta. Te sorprenderá cómo se abre la gente. Apúntate a actividades durante el día (un plan interesante son los walking tours gratuitos), comparte tus vivencias durante el viaje, pide sugerencias de un restaurante cercano. Hazlo especialmente con otros viajeros solitarios, puesto que la mayoría se sentirá como tú.

Y claro, es muy aconsejable aprenderse el vocabulario básico del destino al que uno viaja. Sobre todo el relacionado con los carteles y señales que ayudan a moverse durante el viaje (y más si vas en coche). Aunque también va muy bien para romper el hielo cuando se llega a los sitios: el “hola”, “gracias” o “ayúdame”. De todos modos, vale la pena tener siempre listo el Google Translator (incluso puedes hacer una foto de una palabra y te la traduce) o alguna que otra aplicación para usarla en cualquier momento. Nunca se sabe. Es siempre una cuestión muy práctica.


Mesa para uno

Hay personas que no saben comer solas. Les da vergüenza. Les resulta violento que las observen otros comensales como a un bicho raro. Por este motivo, comen rápido, para salir del establecimiento deprisa y no disfrutan del ágape. Es absurdo. Hay que cambiar el chip. El objetivo es sentirse orgulloso de ser un comensal solitario. Si no hay manera de lograrlo, existen varias opciones: llevarse un libro o el móvil e intentar pasar desapercibido, o preguntarle a otro comensal solitario si le apetece unirse a tu fiesta (ojo, aunque igual era mejor comer solo).

De todos modos, la apuesta siempre debería ser socializar. Conocer la cultura del país que se visita. En parte, eso es viajar. Y si esa es la intención, existen varias opciones: en Eatwith por ejemplo se pueden explorar los menús de más de 650 chefs en más de 200 ciudades del planeta y reservar un sitio para comer en las casas de los locales en lugar de en restaurantes. Otras aplicaciones como Chefly ofrecen un servicio similar. Meetup, por otro lado, organiza eventos para que las personas se relacionen, desde comidas baratas hasta fiestas gourmet.


Cuando toca dormir solo...

Uno de los inconvenientes de viajar solo es la reserva de hotel. En general, hay que abonar un suplemento por habitación, lo que aumenta el gasto. Para evitar este recargo hay varias fórmulas. La más recomendable es simplemente negociar a la baja (funciona sobre todo en temporada baja, cuando los establecimientos disponen de más habitaciones vacías). Otra posibilidad es contratar directamente alguna agencia para viajar solo, en las que dan la opción de compartir la habitación con otros viajeros.

Eso sí, asegúrate de que el hotel esté en buena zona, tenga una excelente reputación y procura reservar con cierta antelación. De hecho, si, por lo que sea, no ves claro que la habitación sea de tu agrado, solicita el cambio. No tengas ningún reparo.


La noche es mía

Tal vez es lo que más temen los viajeros solitarios. Por la noche todos los gatos son pardos. Sin embargo es un magnífico momento para conocer la otra cara de los destinos. Si finalmente decides salir a tomar una copa, es interesante dejar una nota -por ejemplo encima de la cama o enviarlo por e-email- diciendo con quién y a qué hora, más o menos, esperas volver. Así al menos alguien sabrá dónde buscarte si pasa algo.

Y procura no beber alcohol, ya que no es lo mismo salir por tu localidad que hacerlo por una ciudad que no conoces de nada. Se dan muchos casos de viajeros solitarios que, después de algunas copas, en plena noche, no saben encontrar su hotel.

Ofertas relacionadas Ofertas relacionadas; Más

Más ofertas y recomendaciones