La Polinesia francesa puede ser un destino asequible...

05, 08, 2018

Cuando se casaron, Laia quería hacer el viaje de su vida con Leo, y se plantearon La Polinesia Francesa. Primero pensaron que era muy caro, pero luego comprobaron que el lobo no es tan fiero como lo pintan.

Laia (en la foto) y Leo se conocieron hace 10 años. Ella vivía en Barcelona y él en Lisboa. Pero se produjo un flechazo irresistible y la distancia dejó de ser una barrera. Él lo dejó todo y se fue a vivir con ella. Y las distancias siguieron sin ser una barrera. Los dos querían viajar a toda costa, conocer mundo, compartir aventuras, experiencias que aumentaran sus ganas de estar juntos. Y no han dejado de hacerlo desde entonces. Tanto es así que pusieron en marcha el blog lichivolador.com

Al principio eran viajes cortos por Europa y escapadas de fin de semana, hasta que unos amigos se fueron a vivir a Vietnam y decidieron pasar 3 semanas con ellos. Eso les enganchó definitivamente. No habían acabado un viaje y ya estaban pensando en el siguiente. Se documentaban, calculaban precios, comparaban, siempre buscando el presupuesto más ajustado posible. Cuando se casaron, no podía ser un destino cualquiera. Querían el viaje más espectacular del planeta. Pero, claro, cuando preguntaban La Polinesia Francesa, siempre recibían la misma respuesta: "Buah, carísimo".

Laia, editora del blog "Lichi Volador"

Entonces, ¿por qué La Polinesia Francesa?

En principio buscábamos destinos remotos y singulares. Descartamos muchos por varias razones (presupuesto, tiempo, etc.) y al final nos quedamos con la Polinesia Francesa porque permitía combinar aventura con relax y además el presupuesto, haciendo una escrupulosa investigación, nos encajaba muy bien.

Al empezar a buscar información nos decantamos por leer muchos blogs franceses que son los que realmente contienen la información más actualizada y real sobre la Polinesia Francesa. De hecho, en castellano encontramos poca cosa. Yo hablo francés, así que me puse en contacto con todos los hoteles y hostales y la Oficina de Turismo de Tahití.

Además, para llegar ahí hay que hacer escala en algún otro país, y nos encantó la idea, porque así el viaje aún era más completo. En nuestro caso el viaje quisimos combinarlo con una escala de 4 días en Los Ángeles porque no conocíamos los Estados Unidos y nos apetecía pasar el 4 de julio disfrutando de la fiesta nacional, de una buena barbacoa y los pertinentes fuegos artificiales.


¿Y es tan caro como os decían?

No nos engañemos: sí, es caro, es reconocido como un destino de lujo. Pero también hay mucha leyenda con eso. Cuando pensamos en Bora Bora o Tahití rápidamente nos imaginamos los billetes de 500€ volando por los aires. Es verdad que ahí todo es más caro, pero fundamentalmente se trata de saber organizarse bien y fijar un presupuesto en base a los precios locales. Si lo haces con el tiempo suficiente y le dedicas cierto tiempo, el ahorro es considerable en este viaje.


¿Y cómo os organizasteis?

Lo hicimos todo nosotros solos. Es la manera que tenemos siempre de organizarnos: compramos una libreta (tipo Moleskine, sin anillas pero con líneas) a la que añadimos un sobre donde vamos guardando las entradas de los sitios o los billetes de avión/metro/bus, las reservas... Somos muy minuciosos en ese sentido. Y así empezamos a anotar horarios de aviones, precios de excursiones y hoteles, etc. Cuadramos días según lo que queremos hacer y dejamos el viaje organizado.

En el caso concreto de la Polinesia Francesa fue muy fácil porque era un destino que no tenía muchos monumentos ni museos a los que ir. Las excursiones que quisimos hacer no tenían limitaciones horarias, así que fuimos haciendo sobre la marcha. Sólo un día cayó un chaparrón de 24 horas que nos dejó sin plan alguno: estábamos en Bora Bora y nos quedamos sin poder hacer nada de lo que teníamos planteado. El resto de días los disfrutamos al máximo. Por cierto, al que quiera viajar a este paraíso, le sugiero que lo haga entre abril y octubre, durante la estación seca, para evitar la lluvia. El clima suele ser muy agradable, entre 24 y 28 grados.


¿Cuál era vuestro presupuesto y cuánto os costó al final?

El presupuesto siempre irá en función de la ruta que uno quiera hacer. Para llegar a Tahití desde España siempre hay que hacer escalas y las nuestras fueron París y Los Ángeles. Conocemos a gente que ha ido pasando por San Francisco, Japón o Nueva Zelanda. En realidad, hemos buscado en estos días y el billete más barato que hemos encontrado ha sido con KLM a Los Angeles vía Amsterdam o Air France vía París y, desde allí, con Air Tahití Nui hasta Tahití. Esas son las rutas más habituales desde España. Pero lo dicho, dependerá mucho del planteamiento del viaje que cada uno haga.

Lo que está claro que lo que más nos desajustará el presupuesto será siempre el billete de avión, que si no disponéis de una fecha concreta para viajar y tenéis algo de flexibilidad, siempre encontraréis buenos precios. Hasta los Ángeles el precio no nos subió mucho, la verdad, pero de Los Ángeles a Tahití la cosa cambió. Para los vuelos desde España, difícilmente el precio bajará de los 1.500€ por billete de ida y vuelta (con escala), aunque con suerte podrías encontrar opciones entre los 1.000€ y los 1.500€. Por debajo de los 1.000€ es un chollo, te recomiendo que lo cojas ya.

En cambio, los hoteles nunca nos costaron más de 100€ la noche, y teniendo en cuenta el coste medio de todos los resorts, el precio fue una ganga. Para que os hagáis una idea de todos los gastos en destino: El coche lo alquilamos dos días y pagamos 70€ con recogida y entrega en el aeropuerto. La empresa fue Eco-car Tahiti. En Tahití nos alojamos en el hotel Relais Fenua y salió por unos 80€ aproximadamente; en Bora Bora nos alojamos en el Hotel Temanuata y pagamos alrededor de los 90€ al cambio por noche; en Moorea nos alojamos en el Hotel Moorea Fare Miti (nuestro favorito!) y el preció rondó los 100€ la noche al cambio.

Cabe decir que nosotros no nos salimos del presupuesto porque lo llevamos todo bastante calculado. Lo bueno de reservarlo todo por internet es que no nos llevamos ningún susto.


¿Qué hicisteis para conseguir que fuera un viaje más barato de lo normal?

Como he comentado antes, la palabra “barato” en la Polinesia Francesa no tiene el mismo significado que aquí. Cuando empezamos a buscar información nos dimos cuenta de que los hoteles de media salían por 300-500€ la noche. Buscando y buscando encontramos varios hoteles de hogareños (gente local de la isla) con precios muy buenos. Me puse en contacto con muchos de ellos a través de email y pagamos la paga y señal después de confirmar la reserva. Sin intermediarios y todo por email.

Para nosotros, el truco siempre está en reservar directamente con los hoteles y las compañías que hacen excursiones. Además, nosotros quisimos visitar varias islas a parte de Tahití, así que a través de la compañía aérea Air Tahiti conseguimos unos pases (se contratan a través de su web y se reservan los vuelos también ahí mismo) que por unos 400€ al cambio te permitía visitar varias islas. Hay que tener en cuenta que los vuelos entre islas por separado pueden costar más de 200€ cada uno. Teniendo en cuenta que sólo existe esta compañía en las islas, el precio no nos pareció excesivo.


Con el alojamiento, ¿cómo se puede ahorrar?

Buscar y rebuscar los mejores precios. Nosotros nos alojamos en hoteles que no salían en los portales más conocidos y eso bajó mucho el presupuesto total. Sabemos que es un destino caro, pero normalmente es porque la gente suele alojarse en resorts pensando que no hay nada más... y nosotros hemos podido ahorrarnos más del 50% de lo que nos hubiera costado si no hubiéramos tenido en cuenta otras opciones más económicas.

Nosotros solemos plantear casi todos los viajes de la misma manera y hemos podido comprobar que se disfruta igual de bien. Hay muchísimos hoteles locales en todos los países donde hemos estado en los que la comodidad y el trato ha sido impecable. Recordaremos siempre a Martine, que nos trató super bien en nuestro hotel de Bora Bora, o la chica del hotel de Moorea que nos encargaba las baguettes para desayunar cada mañana. Un precio más bajo no significa un peor trato.


¿Qué ruta hicisteis exactamente?

Desde Los Ángeles aterrizamos en Tahití, donde pasamos 2 noches, luego estuvimos 3 noches en Bora Bora y y finalmente 4 noches en Moorea, la isla que más nos gustó y sorprendió positivamente. Nos faltó conocer la pequeña isla Maupiti, pero los horarios de los aviones/ferries no nos lo permitieron. Si tuviéramos que repetir pasaríamos por Moorea y nos iríamos a otras islas que no conocemos. No es que las otras no nos gustaran… pero no somos mucho de repetir destino, así que seguramente sólo repetiríamos como mucho Moorea y nos iríamos a otras islas. Cuando nos informamos leyendo blogs, nos costó mucho decidirnos, porque son todas muy diferentes entre ellas.


¿Cuáles son las recomendaciones imprescindibles para otros viajeros que viajen a la Polinesia?

Si queréis disfrutar de un espectáculo de bailes polinesios, olvidaros de aquellos organizados por los hoteles. Durante todo el mes de julio se organiza un Festival de bailes Polinesios por todo el país llamado Heiva al cual podréis asistir gratuitamente. Nosotros lo descubrimos en Bora Bora y fue espectacular. Además, el canal de televisión nacional también lo retransmite en directo, así que si os cae lejos o no coincidís podéis verlo tranquilamente desde la habitación del hotel.

En Tahití recomendamos encarecidamente alquilar un coche y rodear la isla. En la capital Papeete encontraréis la fábrica de aceite de Monoï llamada Tiki en la cual podréis comprar aceites corporales, geles, champús…a precio de fábrica. El mercado de Papeete también es precioso. También podréis pasear por el Jardín Botánico, cuya entrada nos costó 600 francos polinesios, unos 5€ al cambio.


¿Y Bora Bora?

Muy recomendable, por supuesto. Después de Tahití volamos a la isla Bora Bora. Nunca podremos olvidarnos de esta isla que nos sorprendió a cada paso. Como no podía ser de otra manera, aquí nos decidimos por la excursión en barco para ver las rayas y los tiburones. Las excursiones se pueden contratar en los mismos hoteles y siempre incluyen el transfer. Estuvimos mirando varias empresas para comparar precios y siempre costaba lo mismo y te ofrecían las mismas cosas. Así que no vale la pena preocuparse mucho porque el precio sea más alto por separado.

De hecho, podemos confirmar que cumplieron con todo lo prometido y no te sientes engañado. Vimos un montón de rayas, de atunes rojos y de tiburones. Además alimentamos a otros peces, y pudimos tocar y jugar con las rayas. Fuimos a comer a un motu o islote privado (no había nadie, solamente los que habíamos hecho la excursión) y la comida estaba deliciosa. Nos explicaron como abrir un coco, nos dieron un concierto de ukelele y nos tumbamos al solecito un rato. Indescriptible.

Excursión en Bora Bora para ir a ver las rayas

 


¿Cual fue la excursión que más os gustó?

Aparte del avistamiento de las rayas y los tiburones, sin duda destacaría una excursión en Quad por la isla de Moorea. Lo cierto es que a nosotros nos va la aventura, y cuando organizamos el viaje a la Polinesia Francesa nos negamos a pasar las vacaciones en la piscina del hotel. Escogimos las islas que queríamos visitar y contratamos las actividades que queríamos hacer directamente con la empresa local.

Una de las actividades que no queríamos perdernos era la excursión en quad. Leímos muy buenas reviews de ATV Moorea Tours, así que no lo dudamos ni un segundo. Nosotros escogimos el tour de 2:30h (duró casi 3) y vimos gran parte de la isla. Salía por unos 100€ las dos personas (sólo un conductor de nosotros dos, por unos 15€ más podéis conducir los dos). El precio no está nada mal.

Laia y Leo en Quad por Moorea

 


¿El tema comidas cómo os lo organizabais? ¿Alguna sugerencia de restaurante?

Muy fácil, los hoteles los buscamos en las islas principales (los resorts tienen sus propios motus y para salir del resort tienes que pagar el shuttle para que te lleve a la isla principal) de modo que ahí encontramos todos los restaurantes y supermercados que quisimos. En Moorea por ejemplo, a 10 minutos paseando del hotel teníamos un restaurante que hacía pollos asados por 10€.

En Bora Bora, justo al lado del hotel estaba el restaurante The Lucky House con wifi gratuito y unas pizzas buenísimas. Y a 5 minutos caminando había un supermercado donde comprábamos agua y snacks.  

En Papeete, la capital de Tahití, se juntan varias roulottes en la avenida junto al mar y se pueden comer platos locales muy bien de precio. Nosotros comimos pescado bañado en salsa de coco... ¡buenísimo!

Hay que tener en cuenta que la gastronomía polinesia no es muy extensa debido también a su orografía que no fomenta la agricultura. Hay campos y campos de piñas en Moorea, y también muchos árboles frutales (tienen una fábrica de zumos espectacular) pero exceptuando eso… todos los alimentos les llegan sobre todo de Estados Unidos y Francia. Eso significa que los polinesios, al contrario de lo que podamos pensar, comen mucha comida americana. De hecho, el índice de obesidad en las islas es bastante importante por este motivo.

Aun así, recordamos aún entre risas, el día que Leo decidió subirse a un árbol a coger una papaya. (Si no os atrevéis, hay muchos puestos en la carretera donde pararse y comprar fruta a los locales).


¿Algún otro viaje de este estilo que puedas recomendar?

Nosotros hemos viajado a las islas de la Reunion y a Guadalupe planteando el mismo estilo de viaje. Evidentemente los precios no son tan caros como los de la Polinesia Francesa, pero hay que tener en cuenta que estas islas francesas son territorio de ultramar con lo que todo les llega vía Francia (la métropole) y el transporte lo encarece todo. Aun así, siempre hemos encontrado alojamiento económico y alquilando un coche llegas a todas partes (incluso zonas no tan turísticas con precios más asequibles).


¿Cuál será vuestro próximo viaje?

Acabamos de volver de las Maldivas, así que por ahora sólo tenemos organizadas escapadas por aquí cerca y un viaje a finales de octubre a la isla de Madeira, para estar con la familia de Leo. Aún así ya estamos dándole vueltas al viaje del año que viene, con nuestro hijo que, para entonces, ya tendrá casi 2 años. Intentaremos que sea un viaje entretenido para todos, del que disfrutemos al máximo y que, sobre todo, tenga el presupuesto más ajustado posible.

*** Este artículo es fruto de la colaboración entre Travelzoo y La Vanguardia.com ***

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