Consejos si vas a hacer tu primer crucero en familia

25, 05, 2017

Angie es ante todo una madre viajera. Trabaja como editora de Travelzoo en Chicago y valora, negocia, selecciona y publica cientos de ofertas cada año. Sus lugares preferidos son el Instituto de Arte de Chicago, La Toscana, La Provenza, y cualquier lugar que haga que sus hijos se rían.

Hoy nos cuenta cómo fue su primer crucero y qué aconseja a los que, como ella, decidan reservar unas vacaciones con la familia a bordo de un crucero por primera vez:


En el Top 20 de Travelzoo solemos incluir siempre un crucero. Hay de todo y para todo tipo de públicos. Trasatlánticos, Mediterráneos, por el Caribe, cruceros de 2 noches por menos de 300€. Lo dicho, suele haber para todos los gustos. Cada año, hay más gente que se sube a un crucero para disfrutar de sus vacaciones. Pero son muchos, muchísimos los que todavía no lo han probado. Yo era uno de ellos. Ya no.

El año 2015 fue mi primera vez. Mi primer crucero.

Antes viajábamos libremente con mi marido. Nos encantaba ir a nuestro aire por Europa. Hasta que nacieron mis dos hijos. Todo aquello entonces se acabó. Evidentemente, tuvimos que cambiar nuestra forma de viajar. Los niños necesitan planificación, estructura y unas condiciones especiales para viajar. Hay que pensar de otra manera. Y aquí es donde abrí mi mente hacia el mundo de los cruceros.

Durante el año 2015 decidí  viajar en crucero y me concentré en todas nuestras ofertas de Travelzoo. Consulté con el equipo de expertos con el objetivo de organizar el mejor crucero posible con mi familia. La primera pregunta que me hicieron fue: “¿Qué es lo más importante para ti?”. Y sinceramente, considero que es una cuestión clave. Antes de lanzarse a contratar unas vacaciones hay que pensar en lo que quieres y lo que te gusta.

Pues eso, nos gustan las experiencias 4 estrellas (no el lujo exagerado), pero que el servicio sea muy bueno; visitar lugares en los que no hayamos estado y, sobre todo, un ambiente donde los niños se sientan a gusto. Dicho y hecho. Revisé pacientemente todas las ofertas que iban llegando a Travelzoo, examinaba los pros y los contras, consultaba con mi marido... hasta que encontramos el crucero adecuado. Y nos lanzamos a una maravillosa aventura en familia.

Y estas son las 10 lecciones que aprendí en mi primer crucero:

1.  Olvídate de las preocupaciones y disfruta del crucero.

Mucha gente me decía que el crucero era una mala experiencia (es curioso, porque la mayoría de los que hacían esta afirmación todavía no lo habían probado). Y yo me agobiaba pensando si era una decisión acertada o no. ¿Y si realmente era un aburrimiento? ¿Nos marearemos? ¿Caeran los niños por la borda? ¿Se comerá bien? Me obsesionaba con mil y una preguntas antes de zarpar.

Pero finalmente nos encantó. Nos fascinó. Las 5 noches y los 6 días en el crucero pasaron volando. Todo fue como la seda. Ni mareos, ni nada. La seguridad es total (hay miles de medidas para que no haya percances). El servicio en el crucero es muy atento y, en todo momento, están pendientes de que estés cómodo, feliz, sano, mimado y entretenido. 

2. Los cruceros no son para jubilados. Es para gente práctica.

 Ha sido todo muy fácil. Nunca había tenido que planear tan poco, por no decir nada. Nada de buscar vuelos, ni traslados. Nada de hoteles ni restaurantes ni actividades. No tenía que cargar con el equipaje. Lo hicieron todo por nosotros. Lo único que teníamos que hacer era plantarnos delante del mostrador de información y decidir cómo queríamos pasar nuestro tiempo. Había miles de opciones. Por eso no me extraña que las personas de la tercera edad adoren los cruceros. Pueden hacer tanto o tan poco como deseen. Así que para nosotros fue perfecto, nos encajaba como anillo al dedo, ya que nos facilitaban la vida, y eso es lo que buscábamos: facilidades.

3. Los camarotes con balcón son la mejor elección.

La verdad es que nos gastamos bastante dinero extra en reservar un camarote con balcón, y lo recomiendo encarecidamente. Nuestro balcón era nuestro salvación al final del día, puesto que los niños se quedaban dormidos; y también era una válvula de escape a mediodía, cuando quería un poco de lectura; y por supuesto las vistas eran extraordinarias: contemplar el amanecer y atardecer era un privilegio.

Conseguir un upgrade (mejora del camarote) puede ser decisivo en el viaje. Vale la pena intentar atraer todas las mejoras que se puedan. La oferta de Travelzoo que seleccionamos fue para Celebrity Concierge. Nos incrementó la calidad de la experiencia de manera considerable: menos tiempo para check-in y check-out (aquí nos ahorramos una hora aproximadamente), los productos de baño eran de mejor calidad, teníamos una botella de champagne al llegar y diariamente nos hacían llegar fruta fresca y canapés a nuestro camarote.

4. El crucero es familiar o básicamente para adultos.

Nuestro crucero estaba repleto de familias. Eran unas fechas muy puntuales de la primavera. Después de varias conversaciones, averigüé que ese hecho pilló desprevenidos a muchos cruceristas. No se lo imaginaban. Estaban acostumbrados a otro tipo de cruceros en otra época del año, donde apenas hay niños. Un buen ejemplo son los cruceros trasatlánticos: no suelen haber niños a la vista. Pero, claro, un crucero de 5 noches durante Semana Santa, pues sí, el barco iba cargado con niños de todas las edades.

Así que hay que tener en cuenta este tipo de detalles al reservar un crucero: fechas, destinos e itinerario. La gran ventaja para las familias es la rutina del crucero. Es muy difícil que surjan contratiempos a bordo. Mis hijos cada día saludaban a todos los miembros de la tripulación, que siempre estaban disponibles en sus puestos. Dormían en la misma cama cada día, que no tenía pérdida, cenaban en la misma mesa a la misma hora con las mismas familias, y sabiendo que tendrían su postre y su espectáculo después de la cena. Era sistemático. Se repetía sin cesar. Era una sensación de seguridad muy agradable.

5. Atención pasajeros, viajar en crucero engancha.

En serio. No pensé que alguna vez diría esto. Pero una vez que hayas navegado en crucero, querrás volver a hacerlo. Entre los pasajeros, había auténticos apasionados del tema. Lo sabían todo. Habían estado en tal cantidad de cruceros, habían estado en tantos destinos, con tantas navieras diferentes, que podían comparar con enorme lujo de detalle cuáles eran más adecuadas o menos adecuadas dependiendo de tus necesidades. Eran auténticos expertos en la materia.

En otras palabras, si necesitas asesoramiento, pregúntale a tus amigos cruceristas, si los tienes, o métete en las redes sociales y busca información de personas que les guste este mundillo. Se pueden encontrar opiniones muy útiles de gente desinteresada que te ayuda a tomar decisiones inteligentes. Da confianza.

6. Es posible cocinar bien para 2.000 personas a la vez.

Francamente, tenía muy bajas expectativas en cuanto a la comida se refiere, incluso en los cruceros con mejor valoración. Y es lógico, después de todo, ¿cuándo has tenido una buena experiencia culinaria en una comida que se sirve a un enorme número de comensales? Pues bien, he de decir que la cocina de nuestro barco debía de ser una muy bien organizada.

Porque era buena. No me decepcionó. Destacaría especialmente el tartar de atún al corte y magníficamente emplatado; una ensalada de sandía, tomate y queso feta; mini trocitos de pastel de queso sumergidos en una fondue de chocolate; gnocchi a los 4 quesos; un entrante de caracoles; y un pollo que estaba de rechupete. Y no me quiero olvidar de la lista de vinos, que nos llegaba junto a un sommelier que hacía – si nos interesaba – sus sugerencias para maridar los platos. Un lujazo.

7. ¿Cuál es tu estado de ánimo?... Pues tienes una actividad pensada para ese momento.

¿Te apetece pasar un rato en la piscina? Pues elige entre varias. ¿Necesitas un poco de tiempo para ti? Tienes un balcón, spas, gimnasio o te puedes dar un paseíto por la cubierta. ¿Buscas entretenimiento? Ve a disfrutar de un espectáculo de comedia, o a escuchar a algunos cantantes y bailarines verdaderamente talentosos, o al casino, el bar de vinos, o sino tómate un Martini o simplemente relájate en el club de jazz.

Y por si eso fuera poco, en nuestro barco se celebró una fiesta para los niños que duró unas 3 horas cuando estábamos en medio del mar. Habían Djs en la terraza de la piscina, competiciones por equipos en la piscina, muestras de joyería y un club para dejar a los más peques.


8. Los empleados del crucero trabajan muy duro.

El catálogo que nos proporcionó la naviera aseguraba que los empleados provenían de más de 40 países diferentes, y eso fue muy fácil de comprobar en los rótulos donde llevaban escritos su nombre. Lo que descubrí, después de conocer a muchos de ellos, era que la mayoría habían estado trabajando antes durante años en otros muchos cruceros. También se les notaba que eran muy familiares, que adoraban a los niños, y que de alguna manera era su forma de demostrar lo mucho que echaban de menos a sus hijos, familia y a los seres queridos. Lo veía en sus ojos cuando se relacionaban con mis hijos.

Teníamos a una persona que nos atendía cada noche. Era de Indonesia. Muy servicial. Un encanto. Tenía dos niños pequeños. Luego había otro encargado de Macedonia que tenía dos hijos adolescentes. El responsable de la bodega había estado trabajando a lo largo de seis temporadas y ya tenía ganas de traer a su familia al barco al final de ese viaje. Anthony y Asep, nuestros camareros, mantenían cada detalle de nuestra habitación al día, con mucho mimo, eran grandes profesionales. El servicio en el barco realmente hizo que la experiencia fuera excepcional y que, sin duda, tengamos claro que vamos a repetir en el futuro.

7. No te cortes con el exceso de equipaje.

Más vale que sobre que no que falte. Recuerdo que pensé que tal vez era algo exagerado llevarse dos mudas por día, un traje formal y un par de bañadores por viajero. Pero resultó que al final lo utilizamos todo. Durante el día nos dedicamos a explorar Cayo Oeste y Cozumel o a disfrutar de la terraza de la piscina. Y por la noche, cenábamos y asistíamos a espectáculos, donde la mayoría de los restaurantes no te permiten vestir con pantalones cortos ni calzar sandalias.

Por cierto, ojo, no te olvides todo tipo de sombreros o gorros, protector solar y gafas porque ten en cuenta que estarás rodeado de agua, una de las superficies más reflejantes de la luz solar. De un modo u otro, la ropa sucia se acumuló y, con sinceridad, podríamos haber usado otra muda de repuesto o dos. Por lo tanto, es recomendable incluir en el equipaje una prenda de día y un traje para la cena extra, además de algún otro bañador y ropa de gimnasia para cubrir el tiempo que dura del crucero. Ah, y para los más pequeños, más ropa, pijamas y ropa interior es aconsejable.

10. Lo ideal es desconectar.

Advertencia: es muy costoso usar el teléfono o Wi-Fi en el barco. El crucero dispone de una zona de conexión si es absolutamente necesario establecer algún tipo de comunicación. Pero más allá de eso, el consejo es dejarse llevar. Uno de los aspectos más liberadores de estar en medio del mar es liberarse de las ataduras de la realidad.

Toma el sol, contempla las esplendidas vistas, escucha los sonidos del mar y busca las relaciones humanas. Es una buena oportunidad, dado que en tierra esas sensaciones tendemos a perderlas. La única cosa que hicimos fue mantener nuestros teléfonos en modo de avión para poder tomar fotos y escuchar música. En otras palabras, nos conectamos lo justo para disfrutar de nuestro tiempo y capturar los momentos especiales.

Mi hijo dice que sus momentos preferidos del viaje fueron la piscina de agua salada, el malabarista, nuestro camarero Anthony, que traía aperitivos impresionantes, y su nueva amiga Serena. Mi hija pequeña te diría que hizo un viaje en un barco muy grande y jugó en una piscina. Mi marido y yo nos acordaremos de nuestras sonrisas, el gran día que pasamos en Key West, y el poder relajarnos mientras contemplábamos el mar abierto. Ahora mismo estos recuerdos son lo que un crucero significa para mí.

Más ofertas y recomendaciones