10 trucos para viajar más barato en verano

17, 06, 2018

Sí, admítelo, te ha vuelto a pillar el toro. Las vacaciones de verano son inminentes y tus ideas sobre dónde ir, escasas. Sobre todo porque, aunque las ganas de viajar y escaparse de la rutina son bestiales, no pasa lo mismo con tu presupuesto. Pero, no desesperes, todavía hay una pequeña luz al final del túnel. Sandra García, editora de Travelzoo en España y experta en viajes desde hace más de 8 años, nos da algunas claves para que los más rezagados se vayan de vacaciones sin tener que romper más de una hucha.


1. Anticiparse

Es obvio. Evidente. Si reservas antes, pagas menos. Pero son pocos los españoles que lo hacen a la espera de encontrar chollos de última hora. No obstante, mucho cuidado, porque muchos de esos chollos solo lo son porque, comparados con los precios que se encuentran en el mercado unos días antes de las vacaciones, el ahorro es evidente. Sin embargo, si los comparamos con los precios de las ofertas anticipadas, las llamadas “early bird”, el ahorro es prácticamente nulo o inexistente. Así que -ante todo- previsión y organización.


2. Comparar

Nadie regala nada, y menos en verano. Pero hacer una comparación de varios sitios webs de hoteles o transporte no cuesta dinero y, a veces, te puedes llevar gratas sorpresas. Nada mejor que conocer bien las herramientas de búsqueda a nuestro alcance para dar con los mejores precios.


3. Ir a contracorriente

No es una regla de oro, pero suele funcionar. En verano, en general, se buscan destinos de costa/playa, por lo que los hoteles de los destinos de interior o de montaña suelen ofrecer precios mucho más asequibles. Un ejemplo práctico: entra en cualquier buscador de hoteles y compara los precios de hoteles o apartamentos en Cerdeña con los precios de alojamientos rurales en Cantabria. Y no tienes por qué quedarte en España: el Tirol austríaco o los Alpes italianos en la frontera con Suiza -donde puedes cambiar las playas por lagos- podrían ser otros dos buenos ejemplos.


4. Considerar destinos alternativos

¿Has pensado en ir a Dinamarca de vacaciones? Aunque quizás te vengan a la cabeza aguas frías y bajas temperaturas, hay rincones daneses que te sorprenderán. Un ejemplo es la isla de Bornholm (en la foto). En agosto, aquí los termómetros rondan los 22ºC durante el día, una temperatura ideal para tostarte en su extensa playa de arena blanca -donde no tendrás que madrugar para encontrar un hueco- o pasear en bicicleta por sus decenas de carriles bici. Y, además, los alojamientos son mucho más baratos que en cualquier otra isla del Mediterráneo.


5. ¿Volar barato en verano?

No nos vamos a engañar. Los precios de los vuelos suben como la espuma en julio y agosto vayas donde vayas. Y pocas veces sucede lo contrario. Pero hay dos posibles remedios: el primero -como ya hemos dicho antes- es anticiparse. De hecho, un estudio de La Vanguardia realizado en verano del 2017 calcula que si el conjunto de los españoles reservara los billetes con más antelación se podrían ahorrar hasta 85 millones de euros al año.

La segunda solución es considerar -de nuevo- destinos alternativos para los meses más cálidos. Solo basta entrar en un buscador de vuelos y comparar los precios -a principios de julio y finales de agosto- de ciudades como Copenhague, Oslo o Estocolmo con el Algarve, Cerdeña o cualquier isla griega. Es cierto, no son precios “regalados” ni estás volando en pleno apogeo de la temporada alta, pero aún así son precios aptos para presupuestos ajustados.


6. Dar más valor a lo que tenemos cerca

Y si no conseguimos encontrar vuelos a precios asequibles, siempre nos queda el coche. Podemos optar por destinos españoles, pero también acercarnos a la frontera con Portugal -el norte de este país, mucho menos “solicitado” que el sur- ofrece muy buenas ofertas en verano.

 

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7. “Buscar el invierno” entre junio y septiembre

Te tendrás que ir más lejos, pero quizás la ausencia de sudores -y de turistas- sean motivos suficientes para viajar al hemisferio sur durante el verano peninsular y disfrutar del ambiente bucólico del frío invierno. Posibles metas: Argentina, Australia, Nueva Zelanda (en la foto) o Sudáfrica. En estos países podrás disfrutar de los beneficios típicos de la temporada baja entre junio y septiembre: menos masificación, mejores precios y mayores posibilidades de un acercamiento real al estilo de vida de la población.

 

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Informarse sobre la posibilidad de realizar actividades gratuitas en destino

Un ejemplo práctico: la entrada general al Museo del Prado cuesta 15€, pero de lunes a sábado de 18h a 20h y los domingos y festivos de 17h a 19h es completamente gratis (y obtienes un 50% de descuento en las exposiciones temporales). Y como el Prado muchos otros museos y muchas otras actividades. De nuevo, informarse antes de llegar a destino es la clave.


Considerar todas las posibilidades de alojamiento

Hay muchas y muy variadas. Sabiendo que el alojamiento es lo que se lleva la mayor parte del presupuesto durante las vacaciones de verano, no está de más considerar, aparte de los hoteles, otros alojamientos como apartamentos, casas rurales -una buena opción cuando se viaja en grupo-, autocaravanas o incluso el cámping.


Informarse sobre el coste de la vida allá donde vamos

Cuando hablamos de viajes internacionales, es muy importante tener en cuenta cuál es el coste de la vida en dicho país y cuál es el valor real de nuestro dinero. Conociendo este dato podemos afinar más el alcance de nuestro presupuesto. En este sentido, hay algunas webs -como, por ejemplo, Expatistan- que pueden ayudarnos. Introduces el nombre de la ciudad donde vives y el del país o ciudad que vas a visitar y, al momento, puedes saber en qué ciudad la ropa, el alojamiento, el transporte o las actividades de ocio son más caros o más baratos. ¿No está nada mal, no?

***Este artículo es fruto de la colaboración entre La Vanguardia.com y Travelzoo***

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