Entrevista a una cicloviajera convencida

15, 10, 2018

En enero de 2016, Iria Prendes abre la primera comunidad femenina de cicloviajeras de habla hispana: soycicloviajera (Instagram y Facebook). Hoy ya son 1.550 mujeres. “Encima de la bici, la vida es más bonita”, asegura.

Se declara coruñesa, clicloviajera y apasionada hasta la médula de la vida nómada. No para quieta. Comenzó a viajar de manera independiente a los 18 y hace 13 años que vagabundea por el mundo. Y tiene muy claro que esa forma de vida le ha cambiado radicalmente sus valores y, en consecuencia, sus prioridades. Se deja llevar por la intuición y el corazón. Practica el voluntariado desde los 16 años y practica el trueque como forma eficiente para conseguir lo que necesita. Su ideal es la autosuficiencia.

Así, ha vivido en 7 países y ha conocido más de 40. Los últimos recorridos fueron en bicicleta a través de América del Sur durante 3 años y medio, más de 12.000 kms recorrido, 9.000 de ellos en solitario. Es una cicloviajera convencida.


¿Cómo empezó tu relación con la bici?

La bici llegó a mí en una estancia de trabajo en Dinamarca, cuando en el trabajo en vez de proporcionarme el bono transporte me dieron una bici. Eso fue en el 2006, después de eso y en mis próximos destinos, fui siempre incorporando la bicicleta como medio de transporte diario. Entre 2009 y 2014, mientras vivía en Córdoba, Argentina, me involucré con organizaciones sociales en pro de la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad. En esa época ya tenía 2 bicis en casa, fue el bici-activismo el que me lleva a plantearme un viaje en bici. Después de varias salidas cortas, en diciembre de 2014 puse en marcha una travesía por América del Sur.


Cuéntanos algo más de ese viaje por América del Sur...

Lo empecé en diciembre de 2014 y volví a España en marzo de 2018. Por el medio, 5 países: Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Argentina. Total en kilómetros: 12.565, de los cuales 9.000 los hice en solitario. Lo dicho, más de 3 años. Inicié el viaje en Florianopolis, Estado de Santa Catarina, Brasil, y terminé en Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina. Estancias largas para trabajar por temporadas: 3 meses en Florianopolis, 5 meses en Bariloche y 11 meses en Ushuaia, esta ultima a raíz de un accidente. El viaje lo hice con un presupuesto de 5 dólares diarios, acampando por mi cuenta, cocinando siempre que podía, usando las plataformas de turismo colaborativo, haciendo trueques, etc. De hecho, en este viaje surgió el proyecto de Soycicloviajera.


¿Por qué pensaste que sería interesante crear una comunidad de mujeres que viajan en bici?

Surgió exactamente el 16 de enero de 2016 y, en estos momentos, sobrepasamos las 1.550 mujeres, repartidas por cualquier punto del mapamundi. La cuestión es que estaba recibiendo algunas preguntas por parte de mujeres que no se terminaban de decidir a viajar en bici y, hablándolo con una amiga que iniciaba un viaje, surgieron otras dudas también muy nuestras. Investigué y en redes sociales no aparecía ningún espacio donde solo mujeres hablásemos de viajar en bici. Se me ocurrió como prueba para ver si había mas chicas interesadas en esta temática. Y resultó que sí. 

No somos una asociación, somos una comunidad virtual, un espacio digital donde mujeres independientes desde cada casa hablan sobre una pasión o gusto en común: viajar en bicicleta. La comunicación es en español, nos hemos titulado: la primera comunidad de cicloviajeras de habla hispana. Porque hay chicas de toda Latinoamérica u otros puntos del planeta. 


¿Qué le puede aportar a una mujer un viaje en bici?

La bicicleta como objeto es revolucionario. Ya lo decía Susan B. Anthony, luchadora feminista estadounidense de principios de siglo: "El ciclismo ha hecho más por la emancipación de las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo". Y claramente es así. Solo hay que ver la sonrisa que se nos pone cuando vamos subidas a nuestras bicis. Nos da independencia y libertad de movimiento, que en muchos países esto todavía está delegado al hombre. Nos alza la autoestima de poder conseguir lo propuesto, de llegar a una cima, de conquistar esos kilómetros. Nos da el ritmo perfecto para sentir el ambiente en el que circulamos que mayormente es la naturaleza: el vuelo de un pájaro, el olor de unas flores, la mirada de un campesino, el ladrido de unos perros...Frenamos donde queremos. Es otra manera de meditar, de escucharnos, en definitiva, de sentirnos más vivas.


¿Qué diferencia piensas que hay con los hombres cicloturistas?

La manera de pedalear es la misma que los hombres, desde luego, nos subimos a la bici y le damos a las bielas. Pero puede ser que para nosotras las cosas que nos mueven a viajar en bici sean diferentes. Por lo que he vivido durante mis viajes y a los viajeros con los que me he encontrado, la mayoría de las mujeres ni nos fijamos en los kilómetros que hacemos, ni en hacer marcas, ni en la bici que llevamos. Vamos más a lo que vivimos, a las experiencias, lo que sentimos al pedalear, a lo que nos acerca la bicicleta. La manera es la misma, el sentido diferente.


¿Qué le aconsejarías a una mujer que quiere hacer su primer viaje en bici?

Que no se agobie si no tiene todo bajo control, que todas las respuestas que necesita se las dará la carretera. Que salga tranquila, confiada y se deje llevar por la magia del viaje. A nivel práctico, le recomendaría todo lo necesario para ser autosuficiente y no depender si llegas a tiempo a una localidad o no. Equipo de acampada y de cocina. Añadiría aceite de oliva, sal y orégano para que tus comidas sean más ricas. Luego un "powerbank" para poder cargar tu teléfono varios días. Un mapa de papel, los gps no siempre funcionan, la gente de los pueblos a veces no los entiende y además necesitas batería. Y música, cuando la etapa tiene mucha subida la necesitarás para poner la mente en otro sitio. Ah, y fundamental para las chicas, la copa menstrual para tus días. Cómoda y muy práctica.

Y una vez más, hay que tener muy claro que estos viajes son para esas personas que quieran experimentar el ritmo lento de los viajes, el camino más que el destino, que tenga tiempo de cruzarse con locales y charlar con ellos de todo y de nada. Para el que le guste la aventura y ponerse metas. Para el que sobre todo le guste pasar tiempo encima de una bici.


¿Y para el tema de vuelos, hoteles, comidas...?

Sobre vuelos mi consejo sería que a la hora de empaquetar la bici, no hacerla en una caja de bici de gran tamaño. Cuanto más pequeña y disimulada mejor. Así no te cobraran extra. Por lo que respeta a la comida, yo no suelo comer en restaurantes, así turísticos como los que conocemos. Suelo frecuentar las cocinas de familias locales donde te sirven los platos más autenticos, mejor que en ningún restaurante. Si quiero viajar mucho tengo que prescindir de algunas cosas, bajar mi presupuesto al mínimo y gastar solo en lo imprescindible. Generalmente me cocino yo con cosas compradas en el supermercado. Habitualmente salen invitaciones a casas donde terminas degustando los platos ricos de la zona por donde pasas.

Lo mismo para el alojamiento. En el presupuesto de mis viajes no hay sitio para pagar por dormir. Ni pensar en hoteles. Por eso lo de acampar y mezclarse con locales. A veces uso las plataformas de internet de turismo colaborativo warmshowers y couchsurfing.

Como he dicho antes, el viaje largo que hice por América del Sur lo monté con un presupuesto diario de 5 dólares. Destinado casi todo a comida.


¿Alguna ruta en especial?

Para el verano europeo, la costa de Portugal de norte a sur, así vas impulsado por el viento. Si hablamos del extranjero, una de las rutas emblemas para andar en bici: la carretera austral chilena.


Y a ti, ¿cómo te gusta viajar en bici?

Viajo lenta, sola, de forma autosuficiente y con una amplia sonrisa como única defensa. Soy adicta a la aventura y espontaneidad que te dan estos viajes, no tengo intención de cambiar el mundo entero, pero si al menos el que me rodea. Por ese deseo de aventura, me convertí en una persona incapaz de rechazar cualquier viaje que signifique conocer un sitio nuevo. Pedaleando descubrí mi lugar favorito en el mundo: los caminos.

En cuanto a la preparación, no soy una gran organizadora. Me fijo un poco la ruta o, al menos, el destino y recorrido que quiero hacer. Meto en las alforjas el equipo que necesito, sea de verano o de invierno. Si es al extranjero me fijo en temas burocráticos de visados, vacunas, llegada al país y estas cosas y no mucho más. El resto lo voy resolviendo día a día.


Por cierto, ¿de dónde sale el dinero para tus viajes?

Lo consigo trabajando. Soy una persona multitasking. Lo mismo freno el viaje y trabajo por temporadas, como hago horas extras en el bar de un amigo, como cocino y salgo a vender por la playa o hago artesanías y me voy de ferias veraniegas. También colaboro con una agencia y llevo grupos al extranjero. Escribí alguna publicación y he dado talleres y charlas motivando a que otras mujeres se suban a la bici.


¿Tu próximo cicloviaje?

Siempre tengo muchas opciones en mente. No suelo contarlas porque tengo la teoría que si desvelas planes o ideas, después no salen. Pero adelanto que a finales de este mes recorreré el sur de mi comunidad autónoma (Galicia) y norte de Portugal, y después, hacia la primavera de 2019, un cruce hasta Barcelona, donde se celebrará el encuentro nacional de mujeres ciclistas. Viene el invierno, toca invernar para incubar nuevos proyectos en cuanto salga el sol.


¿Algún blog, libro, guía o manual que puede ser útil a quienes deseen iniciarse en el cicloturismo?

Puedo recomendar muchos, sobre todo de colegas que hacen publicaciones independientes muy interesantes sobre viviencias y experiencias.

Este artículo es fruto de la colaboración entre Travelzoo y La Vanguardia.

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