Lake District: el Patrimonio de la Humanidad que inspira a los poetas ingleses.

 

Esta entrevista es fruto de la colaboración entre Travelzoo y La Vanguardia.com

 

El pasado verano, el Lake District, situado al noroeste de Inglaterra, se sumó a la lista de lugares que son Patrimonio de la Humanidad –según la UNESCO– como el Taj Mahal o el Gran Cañón del Colorado. Esto demuestra, si más no, que no es un título que se da porque sí. En realidad, hasta la fecha, únicamente lo han recibido 1.073 sitios en todo el planeta.

Mención de la UNESCO sobre el Lake District:“… su paisaje se caracteriza por la presencia de campos con cercos. La acción conjunta de la naturaleza y el ser humano ha dado como resultado un paisaje armónico, en el que las montañas se reflejan en los lagos.”

Por cierto, lo mismo debían de pensar –aunque seguramente lo expresaban de otra manera– genios como William Wordsworth o Samuel Taylor Coleridge, conocidos como los poetas “lakistas”. O como Sir Walter Scott, Nathaniel Hawthorne, Thomas Carlyle, John Keats o Lord Tennyson, muchas de cuyas obras se inspiraron en estos bucólicos paisajes. De hecho, Beatrix Potter ambientó ahí muchos de los libros de Peter Rabbit. Por algo será.


¿Dónde está?

El Distrito de los Lagos de Inglaterra (en inglés el Lake District y conocido como The Lakes o Lakeland ) es una zona rural dentro del condado de Cumbria, al noroeste del país. Hay unos 450 kilómetros desde Londres y 120 desde Manchester. Para llegar se puede coger el coche por la autopista M6, o en tren hasta las estaciones que comunican Lancaster y Oxenholme, o bien tomar la línea histórica Settle-Carlisle y bajar en Dent o Garsdale. También se puede hacer el trayecto en autobús desde Londres o, lo más cómodo: en avión hasta Manchester y desde allí cualquier medio de transporte.


¿Por qué ir?

Si te llama la naturaleza, es una de las regiones más hermosas de Gran Bretaña, y mira que hay. Son 2.362 kilómetros cuadrados de superficie. Dicen que es como tener un trozo del Highlands escocés (de hecho está junto a la frontera escocesa) en Inglaterra. El Scafell Pike, con 978 metros de altura, es la cumbre más alta de este parque y del país.

 

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También cuenta –como su nombre indica– con 16 lagos cubiertos de nenúfares, bosques de tilos y secuoyas, senderos serpenteantes que desembocan en diminutas aldeas de casas de piedra, junto a verdes praderas. Pero sobre todo tiene un aire puro que te oxigena la mente y el espíritu. En otras palabras, el reino del bucolismo. La meca de la desconexión y la inspiración.


¿Cúal es el mejor momento?

La temporada fuerte se alarga desde mayo a septiembre (es uno de los lugares con más visitantes de Inglaterra), así que si lo que se busca es tranquilidad, habrá que pensar en otras fechas. Luego en julio y agosto está a tope, tanto las carreteras, como los senderos y los hoteles.

Así que nuestra sugerencia sería, si se puede, visitarlo a principios de primavera u otoño, incluso tocando el invierno. Hace fresquito, es verdad, pero si pillas un buen día de esos despejados, donde el paisaje es de un color intenso y crudo, es lo mejor que te puede pasar. Pero esto, como siempre, es cuestión de gustos y disponibilidad.

Eso sí, hay que tener encuenta que el clima puede cambiar drásticamente entre diciembre y abril, por lo que es aconsejable consultar el servicio de predicción del Distrito de los Lagos llamado Weatherline, que registra las condiciones desde la parte superior de Helvellyn.


¿Qué no hay que perderse?

Pueblecitos como Windermere: es uno de los pueblecitos con más encanto de la región. Ideal para los aventureros, senderistas, paseantes, almas románticas… Muy recomendable ascender a Orrest Head, una colina cercana cuya cima cuenta con un mirador extraordinario. Ah, y toma nota de otros pueblos con encanto que también deberías incluir en tu ruta: Bowness-on-Windermere, Ambleside, Keswick, Grasmere, Kendal, Buttermere, Ravenglass y Grange-over-sands.

 

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Nadar en plan salvaje: miles de personas acuden a Windermere cada mes de junio para participar en el Great North Swim, donde se celebran carreras de aguas abiertas de un kilómetro y medio alrededor de la bahía, cerca de Low Wood. Si eres uno de esos nadadores salvajes, te alucinarán las playas de guijarros de Buttermere o Grasmere.

 

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Las rutas en bici:  este parque es perfecto para recorrerlo en bici. Tiene rutas muy recomendables. Por ejemplo la que va de Garburn y Nan Bield a la cima del pintoresco valle de Kentmere, entre otras cosas porque comienza y termina en la legendaria Hawkshead Brewery en Staveley, o también el bosque de Grizedale (en la foto), donde hay descensos rocosos muy divertidos (ojo que a veces patina). Además, no circula mucho coche y es seguro; eso sí, recuerda que van por la izquierda.

 

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La casa de Beatrix Potter y de Wordsworth: Beatrix Potter, autora de El Cuento de Peter Rabbit y otros relatos infantiles, fue una de las grandes admiradoras de estas tierras. Hill Top (en la foto) fue su refugio rural durante muchos años, y aquí creó muchos de los personajes que le han hecho famosa. Y como decía anteriormente, el poeta William Wordsworth también le cautivo esta región: “el lugar más adorable que el hombre jamás ha encontrado”, dijo. Residió muchos años en Dove Cottage, en Grasmere.

 

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Las caminatas: hay infinidad para escoger. Posiblemente se trata de uno de los sitios más aconsejables para todo tipo de senderistas y excursionistas, incluso para ir en familia. Los senderos alrededor de los lagos son muy visitados, por ejemplo el de Tarn Hows. Los iniciados conviene que empiecen por Blea Tarn sobre Grasmere (en la foto), o Stickle Tarn en Langdales, mientras que los que tienen tablas pueden ir a Striding Edge, la espectacular cresta de Helvellyn o a la conquista de Scafell Pike. Un consejo: cógete las guías del caminante local Bill Birkett.

 

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Avistar las ovejas Herdwick: qué sería del paisaje de Lake District sin estas ovejas merodeando por allí. Esta raza típica de la región de Cumbria es conocida por su resistencia, al igual que la lana que producen. Son muy robustas y campan a sus anchas por el monte, las llaman “las jardineras del Lake District”. Soportan muy bien las inclemencias del tiempo. Tienen la particularidad de nacer completamente negras y volverse blancas cuando adquieren su total madurez.

Navegar en barco de vapor por el lago Ullswater: para viajar a Lake District hay que tener espíritu romántico. Casi todo respira romanticismo. Una de las actividades que hay que apuntar en la lista es la de recorrer el lago Ullswater con un steamboat (barco de vapor de la época victoriana). Hay varios trayectos y se va parando en diversos puntos del valle. Por cierto, se pueden embarcar bicis. Ah, y también hay trenes a vapor.

Monumentos megalíticas con 5.000 años de antigüedad: hay varios, pero destaca Castlerigg (en la foto), un círculo neolítico de unos 30 metros de diámetro, está formado por 38 piedras de distinto tamaño. El paisaje que lo rodea es una maravilla, puesto que está en medio de una pradera verde en pleno valle de Thirlmere. Luego, si hay tiempo, vale la pena visitar Swinside y Cockpitt (cuenta con 55 piedras).


¿Dónde comer?

En Lake District se come muy bien. Mejor que bien. Prueba de ello son los cuatro restaurantes con estrella Michelin: The Gilpin y Holbeck Gyhll, ambos en Windermere; L’Enclume de Simon Rogan (en la foto) en Cartmel; y Sharrow Bay, en Ullswater. Aunque también, para los que no sean tan sibaritas, pueden comer la cocina tradicional de la región, sobre todo vale la pena hincar el diente en la sabrosísima carne con denominación de origen de oveja Herdwick.

 

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Sugerencia especial: cenar en el Drunken Duck Inn, un gastropub donde hay que reservar con antelación. Vale la pena catar la cerveza propia Barngates Brewery y la anguila ahumada.


¿Dónde dormir?

Sin ningún tipo de duda pasar una noche en Lake District es una experiencia diferente. Es un lugar con una historia entrañable, al igual que muchos de sus hoteles. La mayoría son de esos coquetos y acogedores. Algunos de ellos datan del siglo XVIII, como el Storss Hall a orillas del lago Windermere. O el lujoso Laura Ashley The Besfield Hotel, de arquitectura victoriana con vistas al lago. También hay un montón de opciones de albergues (youth hostels) y los tradicionales bed & breakfast. 

En Travelzoo, te recomendamos The Best Western Plus Lake District Keswick Castle Inn Hotel, aunque también puedes echar un vistazo a nuestra selección (en inglés), donde encontrarás muchos más.

Sugerencia especial: dormir en el castillo de Blencowe Hall del siglo XIV, que está situado en un entorno bestial y cuyas 12 magníficas habitaciones te harán sentir como el conde de Lake District.

 

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