La “Ring Road” islandesa en autocaravana: viaje al centro de la Tierra

 

Este artículo es fruto de la colaboración entre La Vanguardia.com y Travelzoo

Islandia es la segunda isla más grande de Europa (después de Gran Bretaña). Está situada entre el Mar de Groenlandia y el Océano Atlántico Norte, al sur del Círculo Polar Ártico. Como se suele decir, en el quinto pino. Pero vale mucho la pena. Tal vez uno de los destinos más aconsejables para viajar en este 2018.

Aguas termales, cascadas, praderas interminables, lagos, géiseres, icebergs, paisajes imposibles… de hecho tiene el glaciar más grande del mundo, Vatnajökull, con 8.100 km2 o la cascada más caudalosa que existe, Dettifoss (en la foto), o los más de 200 volcanes que cubren su superficie.

Es un país brutal, nunca mejor dicho. La naturaleza es pura, bella, indomable (recuerda: sus antepasados fueron los vikingos). El paisaje nunca deja indiferente. Se te mete en la vista. Parece otro planeta. Julio Verne, el genial escritor de mundos irreales, utilizó el glaciar Snæfellsjökull, en Islandia, como punto de entrada a su fantástica novela Viaje al centro de la Tierra.


Cúando ir

Por mucho que se diga, no importa mucho la época en la que decidas viajar a Islandia. Siempre será un acierto. En invierno todo el país se cubre de un sensacional manto blanco y las noches son un espectáculo de luces y colores. Islandia es reconocida como uno de los destinos del mundo más solicitados para contemplar auroras boreales (en la foto). Existen pocos fenómenos naturales tan espectaculares. Cuando las ves, te quedas embobado. Es como un truco de magia, como un misterio indescifrable que flota en la atmósfera, que se alarga, cambia de forma y color y aumenta su brillo en un breve espacio de tiempo. Un espejismo, vamos. De hecho, antiguamente, nuestros antepasados creían que eran dragones o serpientes voladoras.

En los suaves meses de verano, en cambio, se puede hacer turismo desde la mañana hasta la noche, ya que el sol nunca se pone realmente entre finales de mayo y a lo largo de julio. Las estaciones intermedias (que unen la temporada alta y las horas menos concurridas) son un buen momento para conseguir un buen precio y el otoño ofrece un calendario cultural plagado de actividades. De todas maneras, el clima puede ser impredecible y, a menudo, puedes encontrarte con las cuatro estaciones en un mismo día, así que prepara las capas para abrigarte y desabrigarte: impermeables, botas de montaña y equipo de natación (las piscinas termales permanecen abiertas, llueva, truene o nieve).

 

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Está a 4 horas de avión

La buena noticia es que en los últimos años los vuelos a Islandia han ido bajando de precio de manera considerable gracias a las nuevas rutas y ofertas: puede conseguir vuelos de ida y vuelta por unos 259€ i/v con la compañía de bandera islandesa Icelandair. Eso sí, no te lo pienses dos veces, porque la oferta solo dura hasta el próximo domingo, 17 de junio.


Ruta por la isla a través de la “Ring Road”

Si tu plan es conocer Islandia, es imprescindible hacerlo a través de la “Ring Road”. Es la mejor opción, sin duda, sobre todo si no dispones de mucho tiempo. Se trata de la carretera principal, está asfaltada excepto un tramo en el sureste, es circular –tiene forma de anillo, de ahí lo de ring: anillo en inglés– y da la vuelta completa a la isla. Sus 1.332 kilómetros de longitud permiten hacer una ruta apoteósica y visitar así sus principales puntos de interés. Si lo que quieres es explorar el interior, será necesario usar carreteras secundarias y las carreteras del tipo F, a las que solo puedes acceder con coche todoterreno. Básicamente, la Ring Road cubre la mayor parte del país, salvo las regiones de Westfjords, Snæfellsnes y Reykjanes, así como algunas penínsulas más pequeñas alrededor de la isla.

 

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Una semana es lo perfecto

Técnicamente esta ruta se puede hacer en un día, pero lo adecuado es hacerlo en un mínimo de cuatro días. Menos es muy justo. Lo perfecto: dedicarle una semana. La cuestión es que te vas parando cada dos por tres. En un lago, en un pueblecito, en un fiordo… Cada poco hay algo que te deja con la boca abierta. La carretera está totalmente asfaltada. Es muy recta, despejada y es especialmente visual. No hay apenas tráfico. En general se recomienda hacer la ruta partiendo desde Reykjavik y siguiendo el sentido de las agujas del reloj en dirección sureste, aunque hay viajeros que hacen lo contrario. Depende.


Reikiavik y el triángulo de oro

Para empezar hay que darse una vuelta por la capital de Islandia, Reikiavik. Luego, alrededor están el Parque Nacional de Thingvellir, Haukadaulur –el valle de los geiseres– y la Cascada de Gullfoss o cascada de oro, un salto de agua con 32 metros de altura. A ese recorrido se le llama el triángulo de oro. Vale la pena detenerse también en el Blue Lagoon (Lago Azul), un complejo geotérmico y un lago termal. Más tarde, pero algo hacia el interior, se oculta uno de los lugares más apreciados por los senderistas: Landmannalaugar (en la foto), con inverosímiles paisajes lunares.


La Costa Sur

La Costa sur es una delicia. Tal vez la parte más interesante de la isla. Grandes cascadas, pueblos con encanto, la increíble playa negra en Reynisfjara. Las áreas cercanas a Vík, Skógar y Skaftafell son magníficas opciones para pasar la noche. El glaciar Sólheimajökull se encuentra a poca distancia de la carretera de circunvalación. Cerca de Skogar hay que marcarse una caminata hasta una de las cascadas más majestuosas de Islandia: Svartifoss. Dependiendo de cuánto tiempo pases disfrutando de actividades y lugares de interés, puedes conocer la impresionante laguna glaciar Jökulsárlón y contemplar la majestuosidad de los inmensos icebergs flotando en la laguna de hielo. Ojo, la hermosa playa Diamond Beach (en la foto) está allí mismo.


Los fiordos del este

El este de Islandia es un desierto salvaje de cumbres rocosas, costas serpenteantes de arena negra y cambios fulminantes del clima. Es una tierra arisca. El cambio con respecto al sur es total. La carretera entra y sale, sube y baja entre los afilados fiordos. Hay muchos lugares seguros para detenerse, por ejemplo Seyoisfjörour o Reyoarfjörour. La distancia de Höfn a Egilsstaðir (en la foto), una población que merece la pena, es de 187 km, los bosques más grandes de Islandia se encuentran en los alrededores.

 

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La Costa Norte, el Lago Myvatn y Deltifoss

Volviendo a la ruta 1, se enfila la carretera hacia la costa norte, el área del lago Myvatn. La actividad volcánica allí es considerable, con algunas fuentes termales  y otras características geotérmicas para explorar. Es ideal para caminatas. Una de las excursiones más recomendables es alcanzar el fascinante campo de lava de Dimmuborgir. Se cree que estos campos de lava se crearon hace unos 2.000 años cuando la lava de las hileras de cráteres de Prengslaborgir y Lúdentarborgir fluyó por los campos de lava más antiguos de Hverfell.

Hay que desviarse ligeramente – por la 862, ojo no está asfaltada – de la Ring Road para poder observar uno de los mayores espectáculos que ofrece la naturaleza: Dettifoss. Desde el parking hasta la cascada hay que hacer a pie un pequeño recorrido a lo largo del cual el ruido nace, crece y finalmente explota a nuestra vista la potencia del agua. Luego se alcanza Akureyri, la segunda ciudad de Islandia, que está a los pies de una gran montaña ( alberga una estación de esquí, por cierto). Akureyri es además puerto de parada de cruceros. Un consejo: reserva un tour de avistamiento de ballenas desde Dalvík o Húsavik, una pequeña ciudad pesquera cuya bahía Skjalfandi pertenece al océano Ártico y es muy rica en planctón, lo que la hace ser el lugar preferido por las ballenas para alimentarse.


Snaefellsnes, la pequeña Islandia

Esta península está situada al oeste de la isla. Muchos viajeros la descartan de su itinerario porque es necesario abandonar la Ring Road para visitarla, pero merece muchísimo la pena. En serio. Y no solo porque allí se levanta el volcán Snaefellsjökull, acceso que usó Julio Verne en su Viaje al centro de la Tierra y que también inspiró la obra del único premio Nobel de Literatura islandés, Halldór Laxness, sino porque cuenta con paisajes de una fuerza impresionante.

 

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Libertad total en autocaravana

Has de tener en cuenta que en Alemania el 45% de la población viaja en autocaravana; por su lado, el 28% de los franceses utiliza este medio de transporte en sus viajes de forma habitual, y en Italia, el 20%. En España solo son el 16% de los viajeros. Eso sí, en el 2016 se ha batido el récord de ventas de estos vehículos con 5.224 unidades. Y es que no cabe duda de que cada año la autocaravana consigue más adeptos. Lo dicen los números.

No hay nada como un buen viaje en autocaravana. Es algo único. En pareja, amigos o con la familia, da igual. Además, tiene la gran ventaja de que tienes la posibilidad de acampar muy fácilmente durante el viaje. Aunque en los últimos años el gobierno de Islandia ha regulado (por razones medioambientales) la posibilidad de aparcamiento libre en el país, puedes encontrar bastantes zonas de camping autorizadas. Las autocaravanas siguen teniendo muy pocas restricciones en este sentido. Eso sí, ojo con el frío y la lluvia: por las noches, aún en verano, las temperaturas pueden acercarse a los cero grados y suele llover bastante a menudo.


Consejos al volante

Está claro que la autocaravana es un medio que te permite un viaje muy cómodo y autosuficiente, puesto que cuenta con cocina, aseo y camas, cosa que el coche no. Pero es importante seguir una serie de normas al ponerse al volante: ten en cuenta que la velocidad máxima en Islandia es de 90 km/h –en algunos tramos 50 kms/h– y si te multan por exceso de velocidad prepara 600€. También es fundamental saber que las carreteras F son solo para vehículos 4×4. Es posible alquilar una autocaravana en Islandia durante el invierno, pero es menos recomendable por el estado de las carreteras y por las propias condiciones climáticas.

Existen muchas empresas para alquilar la caravana, coche o 4×4. Pero hay que comprobar que esté todo listo antes de emprender la aventura. Herramientas, el gato, rueda de repuesto, ropa de cama, mapa de gasolineras, etc. Las gasolineras son todas automáticas de pago con tarjeta y no hay muchas a lo largo del camino, por lo que conviene repostar siempre que puedas. No dejar nunca el depósito por debajo de 1/2.

Podemos escribir, y escribir, y escribir sobre los beneficios de viajar en autocaravana por Islandia, pero hay que vivirlo en carne propia: despertarte de buena mañana y contemplar por la ventana un glaciar o estar en medio de gigantescos volcanes o a los pies de una cascada es inenarrable. No existen palabras para contarlo.

 

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