Cómo hacer buenas fotografías en un viaje. Entrevista a Julio Lozano

 

“En los viajes tienes que encontrar tu propio punto vista”
Entrevista a Julio Lozano, fotógrafo
(Foto principal: Julio Lozano)

Julio Lozano, incluso sin cámara, tiene aspecto de ser fotógrafo. Te mira como si hubiera algo más de lo que se ve a simple vista. También se nota en su forma de moverse. En sus manos inquietas. Da vueltas a tu alrededor, piensa, analiza, es como si durante toda la entrevista buscara vorazmente el mejor ángulo o la mejor luz para, en cualquier momento, disparar.

Y clic.

Lleva desde los 20 años haciendo eso mismo. Buscando momentos, fijando un ángulo, disparando. Fotografía de viajes, naturaleza, social. Su historia con la fotografía empezó como ayudante de un reportero de National Geographic. Con él, aprendió a ser paciente. Desde entonces ha publicado en diversos medios como El Mundo, El País o en revistas internacionales de contenido científico.

Hay algo en sus fotos, un no sé qué, una luz propia, de algún modo es como si hiciera salir el alma que hay detrás de sus imágenes.

Y nos cuenta cómo lo hace.


Hay que ser muy observador

No hay que ser un disparador compulsivo. Hay fotógrafos que son como metralletas, lanzan ráfagas indiscriminadamente y luego se tiran toda una vida seleccionado entre miles de fotos. Algunos se aburren y las olvidan. Y es que la vida nos transcurre dentro de la cámara, está en el exterior. Por eso hay que observar con atención todo lo que pasa alrededor de la foto.

En parte se trata de documentarse bien sobre el lugar dónde harás las fotos. Visualizar el entorno. Entender lo que pasa. Conocer con precisión las costumbres o los comportamientos de la gente, la cultura, porque solo eso te permitirá integrarte en un mundo que no es el tuyo. En definitiva, para hacer una foto, se tiene que conocer bien el objeto de la foto, sea lo que sea, un destino como Venecia, la expresión de una persona, una rosa roja o un jarrón de agua. Y para lograr eso hay que estar atento y observar, pero observar bien.

Caballos en la Camarga francesa, por Julio Lozano


Madrugando

Madrugar siempre ayuda. En los viajes es básico levantarse pronto, justo cuando sale el sol. La luz es el alma de la fotografía. El buen fotógrafo es aquel que analiza cómo incide la luz en las cosas. Todas las cosas se ven gracias a la luz. Si no, no se verían, o lo que es lo mismo, no existirían. Una foto lo que hace es reflejar esa realidad. La luz es su esencia.

Por ejemplo, puedes hacer una fotografía a una hoja a una hora del día y a otra y no será la misma hoja. Si la haces cuando la luz la atraviesa, el color y la forma de la hoja cambian radicalmente.

Foto tomada en Costa Rica, por Julio Lozano


Siempre hay una historia

Una fotografía es un punto de vista. Has de encontrar el tuyo. Al viajar la gente suele ir al sitio típico – Torre Eiffel, playa de Copacabana, el cuadro de la Mona Lisa–, apuntar, encuadrar y hacer la foto de recuerdo. Esa es una opción, desde luego. Pero yo recomiendo escapar de eso. Hay que buscar un ángulo distinto, nuestro propio punto de vista sobre lo que queremos fotografiar. Si tienes paciencia, siempre hay una historia esperándote.

Mucha gente se piensa que hacer fotos es mirar por un visor y apretar un botón. No es así. Como decíamos antes, apretar el botón es una consecuencia de todo un proceso de observación. Si observas mucho, al final descubrirás una historia. Como decíamos antes, las historias siempre están allí escondidas. O no. A veces las historias están también muy a la vista, pero pasan desapercibidas porque estamos enfocando hacia otro lado.

Hay un famoso fotógrafo australiano al que admiro desde siempre. Hace muchos años me lo crucé en el aeropuerto. Se dirigía a Tanzania porque tenía una historia y quería hacer la foto. Se trataba de hacer la foto de una familia de leones (macho, hembra y 2 cachorros juntos). Estuvo 3 meses para conseguirla. La persiguió hasta que pudo disparar cuando estaban en la orilla del río bebiendo agua. De hecho el río estaba infestado de cocodrilos y los leones, que no se fiaban, bebían y, al mismo tiempo, vigilaban.

Para poder realizar esa foto  tuvo que montar una jaula en medio del río y esperar pacientemente a que la familia de leones se sintieran lo suficientemente seguros para beber agua. Finalmente, encontró la historia y el momento para disparar la foto.


Myanmar es mi viaje más fotogénico

Si tuviera que elegir un viaje de esos largos para ir a hacer fotos, sin duda sería Myanmar (la antigua Birmania). Estuve hace un año en la zona central del país, en Yangon y en el Lago Inle. Una maravilla. 10 días sin parar de hacer fotos. Habían imágenes brutales por todos lados.

Es el destino ideal para un viaje fotográfico. Lo tiene todo. Pero un aspecto muy importante es que la gente sonríe naturalmente. Quieren salir en la cámara. Tienen una mirada natural, pura, ilusionada. Son espontáneos. Hay que tener en cuenta que es un país que se ha abierto al mundo no hace mucho, han salido de una época muy oscura de su historia y se sienten liberados. Están viendo la luz al final del túnel. Eso les hace felices y son generosos y como fotógrafo lo agradeces.

Aparte es un lugar hermoso. La arquitectura es muy fotogénica. Las formas y los colores que se forman en las pagodas (templos budistas) son como de otro planeta. Parece que se iluminen por dentro. Y el entorno natural es de un color verde puro. No he visto nada igual. La vegetación está llena de vida, todo se mueve a la vista. Pero ojo, tampoco nos olvidemos de viajar África. Es un destino repleto de fotografías imprescindibles.

Foto tomada en Myanmar, por Julio Lozano


Captar el momento excepcional

Hace dos años viajé al norte de Grecia para hacer una ruta por el lago Kerkini, en busca del Pelícano Ceñudo. Es un ave protegida. De un extremo al otro de sus alas puede medir hasta 5 metros. Su vuelo es un espectáculo, lleno de color, una de las escenas más bellas de la naturaleza. La mejor época para ver los pelícanos es en invierno, cuando su bolsa tiene un color rojizo muy intenso, gracias a que se han alimentado bien.

Es decir, el momento para ir a hacer fotos son sobre todo los meses de enero o febrero. Luego es básico encontrar la hora adecuada: lo ideal es cuando el sol esté en su punto más bajo, en el atardecer o amanecer. La luz es suave y delicada, pero es muy intensa, suele contener un tono azulado que se mezcla con el naranja. Una de las luces más potentes que hay en el planeta, por cierto, es la del continente africano. Se trata de una luminosidad que no está contaminada, es pura, limpia, se puede respirar.

Pues volviendo a las fotos de los Pelícanos Ceñudos del Lago Kerkini. Me pasé todo el día observando sus movimientos. Curiosamente, comprobé como se acercaban en grupos de diez a la orilla y acorralaban a los peces, literalmente los echaban del agua con sus largos picos. Entonces llegaba un momento excepcional en el que los peces no tenían agua para sumergirse y saltaban desesperados sobre la superficie. Los pelícanos solo tenían que alargar el cuello y abrir sus fauces para disputarse la presa. Parecían espadas.

Yo me senté en ese momento excepcional y comencé a hacer fotos. Pude hacer una foto única. Es una foto que ha ganado varios premios y ha sido publicada en varias revistas científicas y de naturaleza de todo el mundo. Y eso fue gracias a que pude detectar dónde estaba el momento excepcional.

Pelícanos Ceñudos en el Lago Kerkini (Grecia), por Julio Lozano. Premiada con varios galardones.


Llevarse unos buenos objetivos (y memoria)

Es cierto que una buena cámara hace mucho. Yo recomiendo la Sony A7, que es full frame y ahora mismo está por debajo de los 1000€. Una joya. Creo que Sony –marca con la que trabajo desde hace años– ha revolucionado la tecnología digital en lo que a la fotografía se refiere: el réflex y su sistema de espejos y el pentaprisma ya son historia. Sony ha creado herramientas que ayudan a mejorar la fotografía de una manera decisiva (sobre todo para principiantes).

Sin embargo, lo que sí es vital y muy recomendable es viajar con una óptica de calidad. Es lo que marca la diferencia. Yo suelo llevarme dos (un 24-70 mm y un 70-200 mm), que cubren casi todo el rango focal, pero entiendo que es una lata ir tan cargado, por lo que si tuviera que llevarme uno solo sería el 24 -70 mm. Ah, y por supuesto es fundamental incluir varias tarjetas de memoria o, en caso de que sea posible, un ordenador que te sirva de respaldo para ir volcando las fotos cada jornada.

Foto tomada en L’Empordà (Catalunya), por Julio Lozano


Compartir

Yo pienso que lo bonito de un viaje es compartirlo. Sobre todo cuando regresas. Es como revivirlo. Es como releer un libro y encontrar aquellos matices que lo hacen único. Por suerte el mundo de la fotografía ha cambiado radicalmente en los últimos diez años. Antes un viaje era una experiencia íntima. Se lo contabas a los familiares y a los amigos más cercanos y ya está. Pero, en la actualidad, un viaje ya se ha convertido en una experiencia global y eterna. Trasciende. Tus fotos dan la vuelta al mundo en un instante.

De hecho, si quieres, se viraliza el momento y todo el mundo puede ver tus fotos del viaje. Creo que Facebook e Instagram son herramientas muy interesantes para nosotros los fotógrafos. Te permiten compartir tu experiencia y compartir significa en cierta medida que los demás también viajan contigo. El futuro de la fotografía de viajes justamente reside en ese hecho: en que el mundo sea cada vez más íntimo y todos nos conozcamos más a través de las fotos bien hechas.

Venecia, por Julio Lozano


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Julio Lozano imparte cursos de fotografía
Para consultas y más información escríbele a jl@forisur.com.

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