Dar la vuelta al mundo en pareja y que el siguiente viaje sea el matrimonio.

Por Alba Teixidor y Javier Welsch
(www.darlavueltaalmundo.com)

Entrevistamos a Alba seis meses después de regresar de la vuelta al mundo. Tiene 31 años. Es una mujer inquieta, risueña, optimista, parece también algo fantasiosa. Pero enseguida te das cuenta de que lo tiene todo muy bien planeado. Es observadora. Sabe controlar el maligno detalle de las cosas.

Por eso fue muy feliz durante los 12 meses que estuvo viajando alrededor del mundo y, por esa misma razón, también será muy feliz en su matrimonio (se casará con su compañero de viaje, Javi, en el 2018). Enhorabuena.

Porque sabe cómo hacer planes. Y cómo dar la vuelta al mundo. Y nos los explica aquí.

 En Van Vieng, Laos

Cómo empezó todo

De alguna manera, nos da la impresión que dar la vuelta al mundo es un sueño que llevábamos dentro desde hace tantos años que ya ni nos acordamos cuando empezó. Y ahí estaba, latente pero sin arrancar, deseado pero sin ser llevado a cabo, relegado al saco de los sueños que parecen inalcanzables. 

Hasta que decidimos que inalcanzable no hay nada que tú no quieras que lo sea. Entendimos que la máxima inspiración que uno puede tener es perseguir sus sueños. Hacer que fluyan contigo, irte preparando paso a paso, no perderlos de vista y entender que solo tenemos una vida. 

Desde muy pequeños ambos escuchamos historias de familia cercana que venía de otros lugares, que había viajado por Europa e incluso que había vivido en otros continentes. A priori parecían historietas que se cuentan sin más, como tantos otros cuentos infantiles que forman parte de nuestra infancia. Lo que no sabíamos, ni sabían nuestros padres, es que esos cuentos reales calarían en nuestra mente, en nuestra manera de entender la vida y que, poco a poco, se irían transformando en el deseo de llegar a conocer algún día esos lugares de los que nos habían hablado, conocer esas culturas lejanas y exóticas, probar bocados exquisitos, oler especies y fragancias, sobrevolar océanos y navegar por ríos y mares…

Una vez iniciamos nuestros primeros periplos por el mundo, en viajes con mochila de 3 o 4 semanas, empezamos a conocer a otros viajeros que habían hecho o estaban haciendo algo que siempre habíamos soñado con llevar a cabo: la vuelta al mundo. Esto fue una gran fuente de inspiración. Escuchar historias en boca de otros viajeros es algo realmente inspirador y tentador, es como estar un paso más cerca, es reiterarte que sí se puede, que es posible. De esta manera, durante el año previo a la vuelta al mundo, empezamos a asistir a charlas sobre grandes viajes, asistimos a cursos para preparar la web, hicimos clases de fotografía… todo encarado a que la inspiración nos atrapase de tal manera que ya formásemos parte de ella. 


El intenso trayecto desde la amistad al amor

Nosotros lo tuvimos claro.

En la primera cita, siendo amigos todavía, nos contamos mutuamente que viajar era una pasión y que dar la vuelta al mundo era el sueño de nuestras vidas. Esto aún eran proyectos por separado. Cuando fuimos pareja y empezamos a vivir juntos, el tema volvió a salir a la luz y acordamos que, pasados dos años, nos lanzaríamos a la aventura juntos. Y así lo hicimos. 

Ha sido un año lleno de experiencias, retos, aventuras, situaciones difíciles, otras increíblemente maravillosas. Te das cuenta que cada día debes tomar un millón de decisiones, desde las más mínimas hasta algunas relevantes que pueden cambiar el rumbo del viaje. Activas una inspiración, un ingenio que en tu espacio de confort sueles tener dormido. En tu vida cuotidiana no necesitas estar atento a muchas cosas, sabes ir de casa al trabajo sin fijarte en el camino que tomas, pues ya lo sabes de memoria y te mueves por inercia mientras piensas en cientos de otras cosas. Cuando estás dando la vuelta al mundo, tus sentidos están tan alerta y agudizados que tomas consciencia de una infinidad de cosas que en casa pasan desapercibidas. Y una de ellas es cómo actúa tu pareja y tú misma en muchísimas ocasiones. 

La conclusión es que nos hemos enamorado mucho más el uno del otro. Y que tenemos la sensación de que es muy complicado encontrar a la persona con quien convivir un año entero viajando, lejos de todo lo conocido, sin comodidades, faltos de la familia y amigos, tomando decisiones vitales, siguiendo nuestro instinto… 

Si volviera a dar la vuelta al mundo, sin duda sería con él. Ahora puedo decir que es la persona de mi vida y que este viaje nos ha unido más. Nosotros ya nos hemos comprometido de por vida. Aunque la verdad es que el siguiente proyecto es casarnos y quién sabe dónde iremos de luna de miel. La aventura continúa.

 En Gili Trawangan Island, Lombok (Indonesia)


Los preámbulos: ¿Qué es indispensable para mí?

Hay algo básico antes de zarpar, que te servirá para todo el viaje. Es algo que aconsejamos a todos los amigos, familiares y seguidores que nos preguntan. Y es que te hagas una pregunta básica:  ¿Qué es indispensable para mí?

A veces ocurre que uno no sabe contestar a esa pregunta, pues en el día a día disponemos de todo lo que queremos y prácticamente en el momento en que queremos. Pero eso se acaba cuando uno debe meter en una mochila lo que cree que va a necesitar para un año entero. Nuestra recomendación, además de hacerte esta pregunta, es que seas práctico. Es decir, no olvides en tu mochila algunos elementos que te servirán allá donde vayas.


La lista

– Un frontal (tendrás luz y las manos libres) 

– Una navaja multiusos 

– Repelente de mosquitos bueno (recomendamos “Goibi”)

– Crema solar (alta y de buena calidad, el sol es muy abrasivo en algunos puntos del planeta)

– Unas buenas botas de trekking

– Un chubasquero que te cubra entero (mochila incluida)

– Un protector para la mochila

– Un candado (te servirá para las taquillas de hostels, aeropuertos, estaciones de bus, etc.)

– Unas chanclas (para piscina, playa, duchas…)

– Un saco de dormir

– Un botiquín completo

– Un buen seguro de viajes

– El carnet de conducir internacional 

Ropa: lleva poca y útil: puedes hacer la colada por un pequeño coste (sobretodo en Asia), o lavar tu mismo cuando dispongas de lavadora o a mano llevando un Norit de viaje

– Ropa de invierno de calidad (es decir, que abriga mucho y ocupa y pesa poco. Aconsejamos invertir en ello, sobretodo si vas a estar en países donde vaya a hacer frío)

– Ropa de verano: lleva poca. Siempre puedes comprar una camiseta o un short donde estés

– Evita meter en la mochila los “por si acaso”. Vas a acabar sin usarlo y, o lo regalarás o lo tirarás

– Nosotros viajábamos con una pequeña cafetera de fuego, porque nos dimos cuenta que tomar una taza de café por la mañana es algo indispensable para nosotros. Así que a medio camino nos hicimos con una

– En nuestro caso también apostamos por una buena mochila, al fin y al cabo, iba a ser nuestra casa durante un año. Compramos una Osprey de 60L. Se adapta totalmente a la espalda y si vas a caminar con ella, es una buena opción para no destrozarte la espalda y los riñones. Este es un punto que siempre recomendamos porque es más relevante de lo que parece antes de partir. 

– Es mejor llevar de menos que de más (con algún truco): algo muy positivo es que algún amigo o familiar venga a verte en algún punto del viaje, además de la alegría de encontrarte con alguien a quien quieres, te puede traer cosas que necesites

-Reponer: hay cosas que deberás ir adquiriendo durante el viaje, ya que no puedes salir con todo ello desde el inicio, como los productos de higiene, que puedes encontrar en grandes ciudades. Algo importante para las chicas: si usas compresas y tampones ten en cuenta que hay países donde no es fácil adquirirlos, sobretodo los tampones en países musulmanes.


Cómo marcamos nuestros destinos.

Hemos visitado un total de 15 países: Sri Lanka – Malasia – Singapur – Filipinas – Camboya – Laos – Tailandia – Indonesia – Australia – Nueva Zelanda – Argentina – Chile – Bolivia – Uruguay – Brasil 

Diseñamos la ruta teniendo en cuenta varios parámetros:

– Seguir el buen tiempo (intentado evitar monzones, pleno invierno…)

– Visitar lugares soñados

– Mezclar países por presupuesto (algunos más económicos y otros más caros)

– Coste de los vuelos

– Facilidad de visado

– Viaje por libre 

A parte de estos parámetros, decidimos no tener una ruta cerrada y completamente definida, sino trazar una línea que fuese flexible y fácilmente modificable, pues el camino trae muchas sorpresas que no puedes planificar desde casa. Además, teníamos ganas de que la aventura nos guiase y no ser nosotros quien la llevásemos a ella. Esto hizo que descubriésemos personas maravillosas, lugares increíbles, escondites donde pocos viajeros han llegado… y fue posible gracias a no tenerlo todo planificado y poder cambiar los planes de un día para otro con el simple consejo de una persona local o de otro viajero. 

Para esto lo que hicimos fue comprar el primer billete de avión y desde ahí ir decidiendo los lugares que seguiríamos visitando y las fechas sobre la marcha. Cosas a tener en cuenta:

Hay países donde no te dejan entrar si no dispones del billete de salida. Por ejemplo: en el aeropuerto de Kuala Lumpur (Malasia) presentamos el billete a Manila (Filipinas) para poder volar hacia allí y, además, tuvimos que presentar el billete de salida de Filipinas (a Siem Reap, Camboya). Si no hubiésemos tenido el billete de salida de Filipinas, no nos hubiesen permitido entrar en el país, cortando nuestro vuelo desde Kuala Lumpur. 

Por tanto, hay que informarse de qué países no te permiten la entrada sin un billete de salida previo.

Otro factor a tener en cuenta es el visado y días de permanencia en el país, pues en función del pasaporte del que dispongas o cómo entres al país, dispones de un dinero u otro de días. Por ejemplo, en Tailandia te permiten entrar con pasaporte español sin pagar por un visado un máximo de 30 días si entras por aire y un máximo de 15 si entras por tierra.  

Por último, nosotros decidimos no comprar el “billete de la vuelta al mundo”. Para el tipo de viaje que nos planteamos, un pasaje de “vuelta al mundo” con destinos y fechas predeterminadas no nos encajaba. Además, los más económicos (que suelen partir de los 1.000€), solo incluyen 5 paradas e incluyen muy pocos países. Es una buena opción si buscas algo económico, aunque debes tener en cuenta que en muchos destinos deberás hacerte con transportes alternativos que completen la ruta. Si te gusta viajar por libre y trazar la ruta sobre la marcha, te recomendamos que vayas comprando los vuelos y otros transportes a medida que vayas avanzando en tu viaje. 


5 momentos recomendados

1. Ver la puesta de sol desde Los Doce Apóstoles, en la Great Ocean Road (al sur de Australia)

2. Conducir por la carretera Forgotten World Highway, en la isla norte de Nueza Zelanda

3. Hacer el trekking sobre el glaciar Perito Moreno, en Argentina. Alucinante pisar el hielo de color azul

4. Descubrir playas paradisíacas y secretas en Filipinas, como Nagtabon, en la isla de Palawan

5. Lanzar flores al mar mientras pides un deseo durante la fiesta que venera a la diosa Jemanjá, en Salvador de Bahía el 2 de febrero.


1 momento no recomendado

Nuestra peor experiencia la tuvimos al sur de Tailandia, en la parte de Krabi y las islas Phi Phi. Tuvimos la sensación de que aquella zona está muy masificada, y con una manera de gestionar el turismo apostando por la cantidad y no por la calidad. Esto no encajó con nuestra manera de viajar. 


¿Y cuánto cuesta la vuelta al mundo?

Esta es la gran incógnita que mucha gente nos pregunta. Aunque consideramos que esta cuestión no tiene respuesta exacta, pues la manera, necesidades y gustos de viajar son completamente subjetivos, sí que podemos compartir cuánto nos hemos gastado nosotros.
Han sido alrededor de los 13.000€ por persona lo que hemos bieninvertido durante este año. 

Hay quien no cree que podamos haber gastado tan poco. Otros se echan las manos a la cabeza porque les parece un dineral. Nuestra respuesta es que, no es ni mucho ni poco. Simplemente va arraigado a los valores de cada persona. Hay quien gasta mucho más en un coche, una boda, un piso, tener un hijo, comprar ropa…

Es simplemente una cuestión de preguntarse ¿qué me hace feliz?, ¿qué me merece la pena?, ¿qué quiero acumular a lo largo de mi vida, experiencias o cosas materiales? 


Un sueño cumplido

A nosotros nos ha merecido mucho la pena y, sin duda, lo recomendaríamos a todos aquellos que sueñen con dar la vuelta al mundo y aún no se hayan atrevido a dar el salto. No hay dinero suficiente para pagar lo que nos ha aportado un año entero de nuestra vida viajando por el mundo. Y sobretodo no hay dinero suficiente que pague la satisfacción personal de habernos atrevido a cumplir el sueño de nuestra vida. 

 En el Hobbiton Movie Set, en Nueva Zelanda

Si quieres saber más sobre la vuelta al mundo de Alba y Javier, puedes consultar su blog o sus cuentas de Instagram y Twitter

 

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