4 consejos fundamentales para hacer la maleta

El principio de todo viaje es la maleta. Todo empieza por ahí. Piensa que será tu casa durante el tiempo que pases fuera. Como el caparazón que transporta la tortuga. Da igual si te vas un fin de semana en plan escapada o un mes de safari a África, la cuestión es que necesitas una maleta sí o sí.

Eso sí, cuando ya tienes claro dónde, cuándo y qué tipo de viaje va a ser, y te preparas para hacer el equipaje, debes conocer que hay una “ciencia” que debes tener en cuenta para que el viaje sea lo más cómodo posible.

Por eso hemos pensado que sería buena idea buscar los 4 consejos que más se repiten a la hora de hacer una maleta. Lo fundamental. Hemos leído en blogs de viajes, en recomendaciones que dan los expertos de aerolíneas, incluso en revistas de moda para dar con lo fundamental.

Y estos son los 4 consejos que más se repiten.


1. El tamaño sí importa

Es de lógica que, cuanto más grande sea la maleta, más cosas pondrás en su interior. Es de cajón. Siempre que planifiquemos un viaje, sobre todo si es en avión, deberíamos intentar que fuera solamente el equipaje de mano (las medidas de lowcost en general suelen rondar los 55 x 40 x 20 centímetros). Tal cual. Primero de todo, porque es mucho más barato (facturar una maleta de 20 kg puede costar unos 20€ por trayecto como mínimo). Luego es importante tener en cuenta que cuanto más ligero de equipaje, mejor nos moveremos (recuerda que un viaje es movimiento). Ah, ojo, para mayor comodidad y maniobrabilidad, que tenga cuatro ruedas.

Claro, hay que intentar que sea lo más pequeña posible, pero ya se sabe eso no es siempre posible.

A veces, depende del tipo de viaje y del tiempo que dure, nos irá bien seguir las siguientes recomendaciones:


2. Haz una lista

Baja la maleta del altillo. Ponla en la cama. Ábrela. Y ahora piensa en qué necesitas exactamente para tu viaje. Ten en cuenta, el destino, el clima, la forma de viajar, los días que va a durar. Entonces coge un papel en blanco y un boli y toma nota. El objetivo es no olvidarse de nada. Te servirá para antes, durante y después de tu aventura. Se convertirá en una especie de inventario que podrás revisar cuando te convenga.

Para ello, lo ideal es que lo tengas todo controlado y que siempre puedas usar aplicaciones para el móvil como Google Keep o Evernote, que te ayudarán a elaborar tu lista de viaje. La ventaja de estas aplicaciones es que puedes añadir algo a la lista en cualquier instante y, como decíamos antes, repasar las listas de anteriores viajes para garantizar que no se te olvida nada importante. Cuando metas un objeto en la maleta, puedes tacharlo en la lista digital para saber lo que de verdad te queda por añadir. Es la forma de optimizar el cargamento.


3. Piensa en modo Tetris y enrolla

Entonces, cuando ya tienes la lista definitiva con lo que vas a meter en la maleta, toca el turno de jugar un poco al tetris. Es la hora de la verdad. La maleta es como un puzzle y los artículos – ropa, zapatos, neceser, etc- son como las piezas a encajar.

Lo primero que te aconsejamos es que coloques en la parte de abajo las prendas que más pesen y que menos se arruguen: por ejemplo los zapatos (sepáralos en bolsas, ya que facilitan que se compriman más y ocupen menos espacio) o neceseres. Es básico depositar eso en la parte inferior, más cerca de las ruedas, para evitar aplastamientos al levantar la maleta.

Practicidad ante todo:

Cuando llegue el momento de ir a tu armario y seleccionar la ropa que te vas a llevar, piensa en lo siguiente: lleva lo que te pones normalmente, no lo que te gustaría ponerte y que siempre tienes arrinconado al final del cajón.

Crea conjuntos de ropa: llevar prendas que combinen unas con otras para que no dejes de ponerte algo porque no pega con las otras prendas que llevas. Así, si solamente vas a viajar unos días, podrás hacer conjuntos diarios utilizando varios artículos varios días. Si se trata de un viaje largo, carga con camisetas, pantalones, vestidos o zapatos que puedan combinar bien entre ellas. Aparte, ten en cuenta que hoy en día suelen haber lavanderías en todos los destinos y que la ropa puede lavarse y así evitarás ir muy cargado.

Pon los calcetines doblados o las gafas de sol en el interior de las botas, bambas o zapatos. Es un espacio rígido y que te ayudará a proteger los artículos más frágiles.

Otro truco para ahorrar espacio es practicar el ejercicio de “enrollar”: pantalones, jerseys, camisetas o camisas, lo que sea, todo. Abotona, cierra cremalleras y enrolla para aprovechar los huecos y recovecos de la maleta.

Colocar los cinturones también tiene su qué: mucha gente tiene la costumbre de enrollarlos; nosotros te recomendamos que mejor los coloques en el cuello de las camisas (también puedes hacerlo con pañuelos o collares) o bien estirados alrededor de todo el perímetro de tu maleta, así tendrás pequeños espacios extra que podrás utilizar para acomodar algo más.

Deja la ropa que te vas a poner para el final. Ojo, y separa líquidos. Recuerda que si vas con equipaje de mano, los envases deben ser individuales con una capacidad inferior a 100 mililitros y en el interior de una bolsa de plástico transparente de capacidad no superior a un litro. También es importante subrayar que es obligatorio mostrar el contenido de la bolsa al pasar el control de seguridad. Si lo metes en la maleta facturada, ciérralo bien – incluso precíntalo – y dentro de bolsas de plástico para evitar que se desborde.


4. Deja espacio libre

Hay que pensar que un viaje suele ser de ida y vuelta. La realidad es que la maleta de vuelta siempre será más complicado de cerrar que la de ida. La ropa sucia abulta más. Por eso es importante pensar que en la vuelta necesites más espacio. La previsión es una regla sagrada a la hora de organizar tu maleta. O dejas espacio libre por si acaso o llévate 2 o 3 bolsas vacías para ropa sucia, o mojada, o para posibles compras en destino; especialmente si tienes afición al shopping o tienes niños.

De alguna manera, un viaje son recuerdos. Y no solo espirituales, sino materiales. Es decir, vigila con la vuelta con los souvenirs, que te pueden desmontar todos tus planes.

Tampoco hay que olvidarse de incluir un kit de supervivencia – no te ocupará mucho – con aspirinas, tiritas y un pequeño costurero.

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